Ricardo Ávila
Editorial

Señales en contra

El balance de la economía en el primer semestre distaría de ser el ideal y llevará a que las proyecciones se rebajen.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
agosto 29 de 2016
2016-08-29 07:31 a.m.
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No son buenos los augurios con respecto al crecimiento de la economía colombiana en el segundo trimestre del 2016, cuyo reporte será entregado por el Dane hoy. La mayoría de los analistas espera una cifra cercana al 2 por ciento, un dato que confirmaría que la desaceleración se intensificó en el periodo anotado, pues los sectores que deberían haber andado bien se desempeñaron por debajo de lo esperado, mientras que los que hacen agua no levantan cabeza.

Aunque sirva de poco consuelo, nuestra suerte sería similar a la de buena parte del vecindario, en el sentido que los resultados en lo que va del año son inferiores a las expectativas. El caso más reciente es el de México, que experimentó una contracción entre abril y junio, por primera vez desde el 2013. La lista de casos críticos la encabezan Venezuela y Brasil, mientras que Argentina permanece estancada y Chile anda a velocidad lenta.

No hay una sola explicación sobre el mediocre desempeño regional, si bien es indudable que el entorno internacional adverso golpea a todos. Aparte de que los precios de las materias primas que exporta primordialmente América Latina siguen deprimidos, la demanda de otro tipo de bienes no repunta.

En lo que atañe a Colombia, el lastre más grande es el petróleo, el mismo ramo que durante la década pasada fue el líder indiscutido entre las actividades productivas. La descolgada en las cotizaciones del crudo nos sigue golpeando en múltiples aspectos. Además de que el segmento está en rojo, hay daños colaterales que no deberían pasar inadvertidos.

Un ejemplo es el indicador de inversión en obras civiles que en el trimestre pasado decreció, cuando todas las apuestas sugerían que sería un ramo de gran dinamismo. El hecho de que este incluya a la locomotora de la infraestructura hizo creer a los analistas que el viento iba a soplar muy fuerte.

Y aunque el capítulo de carreteras, calles, puentes y túneles tuvo un incremento del 12,8 por ciento, no fue suficiente para contrarrestar el desplome del 27 por ciento en obras para la minería, ocasionado por el mantenimiento, reparación y adecuación de obras para la exploración y explotación de petróleo. Debido a ello, la construcción como un todo -que incluye a las edificaciones- entregaría un balance muy regular.

De otro lado, la reactivación de la industria es indudable, pero estaría por debajo de las proyecciones de hace unos meses. La plena operación del complejo de 34 plantas que forman parte de Reficar pesa mucho en las estadísticas, y un buen número de subsectores fabriles pasaron del rojo al negro. No obstante, la escasa dinámica de las exportaciones, debido a problemas conocidos en mercados como Venezuela y Ecuador sirvió para aguar la fiesta.

Las previsiones no mejoran cuando se miran las demás cartas de la baraja de la economía. El negocio de la intermediación financiera va más lento, al igual que las ventas del comercio. Las expectativas con respecto al transporte son escasas, sobre todo por el golpe del paro de camioneros que se sintió en junio. Y la agricultura es una incógnita, aunque es posible que traiga sorpresas positivas, pues los informes con respecto al aumento del área sembrada están fundamentados.

Así las cosas, la calificación del primer semestre distará de ser la ideal, y llevará a más de un experto a revisar hacia abajo sus proyecciones para este año. La pregunta, sin embargo, es qué tan posible es que en la parte final del 2016 el ritmo del Producto Interno Bruto suba.

Al respecto, las expectativas son moderadas, entre otros motivos porque la inminencia del plebiscito sobre los acuerdos con las Farc y la discusión relativa a la reforma tributaria deberían elevar el nivel de incertidumbre. Tales factores no son los más propicios y hacen difícil esperar un repunte notorio en los meses que quedan en el calendario, más allá de que la esperanza sea lo último que se pierda.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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