Ricardo Ávila
Editorial

Tensiones que no sirven

Aparte de que la economía mundial anda a un ritmo mediocre, ahora los riesgos políticos han comenzado a subir.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
octubre 04 de 2016
2016-10-04 08:46 p.m.
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A la economía mundial le pasa como a aquellos vehículos antiguos a los que se les ‘pega’ el acelerador en el mismo punto y quedan en una velocidad constante. Esa es la impresión que surge de observar la evolución del planeta a lo largo del pasado reciente y las perspectivas hasta el año que viene, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. En todos los casos, la cifra de crecimiento fue o será cercana al 3 por ciento anual, un ritmo mediocre que viene desde el 2011.

Se ha vuelto usual que la entidad multilateral revise hacia abajo los cálculos que da a conocer cada primavera. Eso volvió a ocurrir en la presente ocasión, justo cuando empiezan a llegar a Washington los ministros de Hacienda y banqueros centrales de los 189 países que integran el organismo, el cual tiene su asamblea anual esta semana.

De acuerdo con las proyecciones reveladas ayer, el Producto Interno Bruto del planeta tendrá una expansión de 3,1 por ciento en el 2016. Las naciones más ricas no levantan cabeza, con un avance del 1,6 por ciento, mientras que las economías emergentes andan un poco más rápido –4,2 por ciento–, un dato que, en cualquier caso, es inferior a los observados hace una década.

En ese contexto, América Latina se ve peor que todas las demás regiones, pues el pronóstico es de una caída del 0,6 por ciento. La situación más grave es la de Venezuela, con una contracción del 10 por ciento, pero también habrá números en rojo en Brasil, Argentina y Ecuador, en donde la crisis es aguda. Colombia, igualmente, es víctima de una notable desaceleración, pues el FMI habla de una mejora de 2,2 por ciento, inferior a la prevista hace apenas unos meses.

Aparte de que la economía mundial anda a un ritmo mediocre, ahora los riesgos políticos han comenzado a subir.

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Más allá de los ejemplos particulares, vale la pena señalar que los peligros han cambiado. Hace 12 meses la gran preocupación era China, combinada con el coletazo de la caída en los precios de las materias primas y un aumento en las tasas de interés de Estados Unidos. Ahora esas urgencias son menores, ya que la nación oriental aguanta el chaparrón, las cotizaciones de los productos básicos han subido y el Banco de la Reserva Federal no se ha movido desde diciembre.

La principal inquietud hoy es el riesgo político. El ‘Brexit’ no estaba en el radar de nadie hasta la votación de finales de junio pasado. Aun así, el sorpresivo resultado afectó negativamente el devenir del Reino Unido y empeora el porvenir de Europa. Falta ver cómo es el divorcio de Londres y Bruselas, pero las reacciones de los mercados sugieren que el anhelo de un buen desenlace es irreal.

Más interrogantes todavía son los que genera la posibilidad de un triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. Es sabido que el candidato republicano favorece medidas de corte proteccionista y de restricción a los movimientos migratorios, a pesar de consecuencias indeseables. Decisiones de carácter unilateral, seguramente ocasionarían respuestas retaliatorias, algo que sería un desastre para la marcha del comercio internacional.

El ‘Brexit’, en Gran Bretaña, y Donald Trump, en Estados Unidos, podrían ser culpables de más de una consecuencia indeseable.

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Barreras aquí y allá solo pueden calificarse como nefastas para una economía mundial que debe buena parte del éxito alcanzado, en el pasado medio siglo, a los mayores niveles de intercambio. La determinación está en manos de los votantes estadounidenses, que deberán escoger entre los cantos de sirena del populismo y la opción de recorrer un camino conocido, sin muchas promesas de mejoría.

Aunque las advertencias señaladas conciernen a los países desarrollados, el tema de las tensiones políticas le importa a Colombia. En su pronunciamiento, el FMI sostiene que la incertidumbre es mala para el avance de cualquier economía, pues lleva a postergar decisiones de consumo e inversión. De tal manera, si queremos disminuir los riesgos que se sienten en otras latitudes, más vale que nuestros dirigentes se pongan de acuerdo pronto sobre la paz y la reforma tributaria, para que nuestras cifras no pasen de castaño oscuro.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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