Ricardo Ávila

Tres caras de un mismo tema

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
marzo 24 de 2015
2015-03-24 01:09 a.m.
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A medida que pasan las semanas del 2015 y los expertos debaten todavía la magnitud de la desaceleración que puede sufrir la economía colombiana, cobra más importancia aquello que los expertos describen como un activo intangible. Se trata de la confianza, que en los últimos años ha sido fundamental para impulsar tanto el consumo como la inversión, que son los motores de la demanda.

El asunto es crítico cuando se tiene en cuenta que las exportaciones van en picada. El derrumbe en los precios del petróleo y de otros productos básicos podría llevar a que las ventas externas del país se reduzcan en unos 15.000 millones de dólares este año, lo cual, de paso, afectará el desempeño del Producto Interno Bruto.

En consecuencia, el impulso tiene que venir de adentro. Se sabe que sectores como el de la construcción tienen que andar bien y hay esperanzas en un repunte de la agricultura. Pero los especialistas subrayan que todo depende de la actitud de los ciudadanos y de cómo vean las cosas.

A este respecto, varios sondeos hechos por Fedesarrollo dan luces importantes. La entidad le toma el pulso a tres áreas claves que reflejan la evolución de las percepciones sobre el entorno.

La primera tiene que ver con el Índice de Confianza del Consumidor, que en la encuesta de febrero mostró un deterioro. La marcha atrás no fue significativa, pues el clima se parece al detectado en igual periodo del 2013.

No obstante, es notorio que la gente cree que en el futuro las cosas van a estar menos bien, tanto a nivel personal como del país. Es posible que la avalancha de noticias negativas sobre el impacto de las cotizaciones de los hidrocarburos le haya pasado la cuenta al ánimo de las personas.

Adicionalmente, las condiciones presentes no son tan buenas ahora. Una proporción menor que la de otros meses comparables, dice que a su hogar le está yendo mejor, y el bajón es mayor en los estratos altos. Curiosamente, lo único que no ha variado, de forma significativa, es la propensión a comprar electrodomésticos, algo que se puede interpretar positivamente en el sentido de que el bolsillo sigue fuerte.

Cambiando de foco, quienes están en el renglón manufacturero ven el vaso más lleno que antes. El Índice de Confianza Industrial mostró un repunte importante el mes pasado, que también tiene que ver con la realidad y con lo que se espera de ella.

En concreto, los indicadores sobre el volumen de pedidos y los inventarios mejoraron. También lo hicieron las expectativas de producción para el trimestre que viene, que se encuentran en un punto relativamente elevado.

Quienes saben de estos temas aseguran que la devaluación del peso influyó directamente en lo que dice el termómetro. Parecería que ante el alza de precios en los artículos importados, los elaborados nacionalmente empiezan a despertar mayor interés entre los compradores, que se notan en órdenes más altas.

A su vez, el optimismo de los comerciantes va hacia abajo. En este caso, la reducción es igualmente gradual, por lo cual es difícil sacar conclusiones definitivas.

Parte de lo que pasa está relacionado con el excelente desempeño de la actividad en años recientes, por lo que mantener el ritmo es difícil. Sin embargo, factores como el dólar o las inquietudes propias del giro en el viento tienen su cuota de responsabilidad en la calificación.

Debido a ello, hay que tener cuidado con las señales que se envían y buscar maneras de fortalecer la confianza. El mensaje es para las autoridades a quienes les corresponde esa responsabilidad de combinar los partes de tranquilidad con la respuesta oportuna a los problemas. De lo contrario, ellas serán las encargadas de pagar los platos rotos.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto
 

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