Ricardo Ávila
Editorial

Un ejemplo al lado del Sinú

El reconocimiento dado a Montería en la conferencia Hábitat, es una prueba del potencial de las ciudades intermedias.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
octubre 26 de 2016
2016-10-26 10:00 p.m.
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La distinción pasó desapercibida para la mayoría de los colombianos. Pocos registraron que la semana pasada, en el marco de la tercera conferencia de ONU Hábitat en Quito, Montería fue reconocida como una de las diez ciudades más sostenibles del mundo.

En la cita del programa de Naciones Unidas, representantes de 193 países adoptaron una hoja de ruta para promover el desarrollo sostenible de un planeta cada vez más urbanizado.

La nueva agenda parte de una visión de las metrópolis como escenarios de inclusión, libertades y derechos, en vez de pobreza, inseguridad y violencia.

Que la capital cordobesa reciba un reconocimiento a la par de París y Singapur, no debería sorprender. Si bien en años pasados los ojos han estado fijados en Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla o Bucaramanga, en las ciudades intermedias de Colombia –aquellas entre 250 mil y menos de un millón de habitantes– han surgido protagonistas de transformaciones destacadas.

El caso de Montería deja interesantes lecciones sobre la forma de hacer las cosas. La primera es la continuidad política.

Ubicada en una región sinónimo de clientelismo, la urbe ha sido gobernada por dos líderes de origen conservador en tres administraciones seguidas: Marcos Pineda, quien está en su segundo periodo y recogió el premio en Ecuador, y Carlos Eduardo Correa, hoy consejero presidencial para las regiones. En lugar del conocido borrón y cuenta nueva, aquí lo que existe es una visión compartida y puesta en marcha a lo largo del tiempo.

Una segunda enseñanza está en el énfasis en la política social y de servicios públicos. Por ejemplo, durante el gobierno de Correa –que acabó el año pasado– Montería pasó de una cobertura del 53 por ciento de alcantarillado en el 2012, al 86 en el 2015.

Además, la pobreza disminuyó en 14 puntos, al caer de 36,9 a 20,9 por ciento en el mismo lapso. La razón principal acabó siendo el bajón de cinco puntos en el desempleo, hasta el 7,7 por ciento.

Un tercer aspecto a destacar del logro monteriano es la apuesta por la recuperación del río Sinú. Durante década y media la capital de Córdoba se ha esforzado en hacer honor a su nombre de la ‘perla’ de esa vía fluvial, integrándola a la vida urbana mediante recuperación del espacio público con un parque, promoción del turismo y conexión con la margen izquierda. En otras palabras, el río recobró su condición histórica de columna vertebral del municipio.

Como lo afirman varios estudios de Planeación Nacional, las ciudades intermedias jugarán un papel fundamental en el futuro del país. Para el 2050, Colombia tendrá unas 69 aglomeraciones urbanas, con más de 100.000 habitantes, que hoy concentran cerca del 60 por ciento de la población y generan más de tres cuartos del PIB nacional. Pero ese potencial va acompañado de inmensos retos. Un ejemplo es la construcción de vivienda digna. El cálculo es que hasta mediados del siglo se requerirán 5,6 millones de unidades adicionales.

Además del déficit habitacional, las urbes colombianas enfrentarán las consecuencias del cambio climático, que se reflejarán, por ejemplo, en el suministro de agua, al igual que en deslizamientos e inundaciones. La capacidad de generar el dinamismo económico necesario para absorber el crecimiento poblacional es otro gran desafío que hay que empezar a pensar desde ya. La productividad de las empresas y la competitividad de las ciudades intermedias en el país, aún requiere mucho espacio para mejorar, en aras de impulsar sectores económicos y crear puestos de trabajo.

El reconocimiento de UN Hábitat a Montería es un mensaje claro que debería servir de estímulo para seguir el ejemplo, pues no hay duda sobre el tamaño de la tarea de planeación que les espera a decenas de municipalidades. Del dinamismo de estas urbes dependerá no solo evitar que se atrofien las grandes capitales, sino que se creen verdaderos polos de desarrollo regional.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co

@ravilapinto

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