Ricardo Ávila
Editorial

Un tropezón costoso

Tras el fracaso del viernes pasado, cuando tuvo que retirar su propuesta de reforma del Obamacare, el ambiente se ha enrarecido para Trump.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
marzo 27 de 2017
2017-03-27 09:07 p.m.
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Cuando Donald Trump fue elegido presidente de Estados Unidos, dos preguntas quedaron flotando en el aire. ¿Como jefe de Estado sería tan radical y pendenciero como había sido de candidato? ¿Hasta qué punto las instituciones políticas de ese país podrían representar un contrapeso a su ímpetu voluntarioso?

A medida que transcurren los primeros cien días de su mandato, las respuestas a esos interrogantes están cada vez más claras. El presidente Trump ha demostrado ser una copia fiel del candidato, enfatizando sus posiciones ególatras y su incapacidad para negociar. De lo primero dan cuenta episodios como su reacción a las preguntas de un periodista sobre las dificultades que ha enfrentado para gobernar: “creo que no me ha ido tan mal, porque yo soy presidente y usted no”. Menos colorido y más preocupante es el segundo tema: el autor del famoso libro El arte de negociar, ha visto cómo sus principales iniciativas como cabeza del Ejecutivo se han estrellado contra los otros poderes del Estado, el legislativo y el judicial.

Su más reciente derrota tuvo lugar al final de la semana pasada en el Congreso. En un hecho insólito para un presidente con tan poco tiempo en el cargo, tuvo que retirar su propuesta de reforma del Obamacare, el plan de salud de su antecesor en la Casa Blanca, tras verificar que no contaba con votos suficientes para aprobarla. La importancia de este impasse no puede ser minimizada. El Partido Republicano lleva varios años denigrando del Obamacare y el propósito de destrozarlo se convirtió en eje central de la campaña electoral de Trump, de modo que todos pensaban que su iniciativa legislativa sería pan comido.

'El panorama político luce complejo: las mayorías republicanas han revelado el tamaño de sus fracturas, mientras la oposición demócrata ha salido fortalecida'

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Lo más grave es que la zancadilla en el Congreso no provino de la oposición Demócrata, que de hecho es minoría, sino de su propio partido. El denominado ‘Freedom Caucus’, un sector radical de la bancada republicana que es heredero del Tea Party, se negó a apoyar su propuesta, argumentando que era demasiado tímida para desmontar lo que ellos consideran un adefesio de intervención estatal. Los republicanos radicales valoraban aspectos del proyecto de reforma como eliminar la obligación universal de contar con un seguro de salud o la congelación de los beneficios de los menos favorecidos, pero no veían con buenos ojos que siguiera limitando la posibilidad de las aseguradoras de rechazar pacientes con enfermedades previas y que diera plazos para desmontar medidas vigentes.

Tras la derrota del viernes pasado, el ambiente se ha enrarecido para el presidente Trump. Acosado por los bloqueos judiciales a sus propuestas migratorias y por las investigaciones sobre el rol de Rusia en las elecciones que lo llevaron a la Casa Blanca, su reforma al sistema de salud parecía ser una victoria sencilla que le daría aire para sacar adelante otras iniciativas centrales de su gobierno, como la muy mentada reforma tributaria. El fracaso de su reforma a la salud le quita margen para impulsar la reducción de impuestos que tanto ha prometido, en la medida en que un componente central de su estrategia consistía en generar un ahorro fiscal que le diera espacio para reducir los tributos.

Ahora, el panorama político luce muy complejo para el presidente de Estados Unidos. Por un lado, las mayorías republicanas en el Congreso han revelado el tamaño de sus fracturas, y él no ha sido capaz de resolverlas. Por otra parte, la oposición demócrata ha salido fortalecida sin haber tenido que esforzarse mucho para torpedear el proyecto de la Casa Blanca. Como si eso fuera poco, las encuestas indican que la favorabilidad de Trump ha caído a solo 37 por ciento, una cifra que sus antecesores solo rondaron cuando las condiciones de la economía eran tremendamente difíciles, y no tan favorables como las actuales.

Lo más preocupante de todo es que Trump no parece tener un Plan B para lidiar con esta encrucijada. Tras su derrota del viernes pasado se limitó a decir que el Obamacare terminará colapsando por sí solo, una respuesta más parecida a una pataleta que a la reacción madura de un presidente que necesita fortalecer urgentemente su gobernabilidad. Y todavía quedan más de tres años y nueve meses de gobierno.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

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