Ricardo Ávila
Editorial

Una bolsa millonaria

La posibilidad de un Baloto reformado tiene preocupados a los departamentos que reciben rentas del chance.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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POR:
Ricardo Ávila
septiembre 21 de 2016
2016-09-21 07:14 p.m.
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Colombia no es solamente una tierra de leones, como rezaba el poema de Rubén Darío, sino también un lugar en donde la gente apuesta masivamente. Así lo confirman las ventas del segmento, que en el 2010 ascendían a 2,2 billones de pesos, y que el año pasado superaron 2,8 billones.

Las sumas mencionadas salen de combinar los ingresos del chance (64,7 por ciento), las loterías (17,2), el Baloto (9,8), y una participación menor del Super Astro, este de más reciente aparición. Los dineros recibidos son un elemento fundamental de las rentas departamentales y, en especial, le dan una mano al sector salud, cuyos desafíos son bien conocidos.

Dados los montos señalados, no resulta extraño que la competencia sea una constante.
Cada una de las opciones mencionadas trata de atraer a la mayor cantidad posible de público, con argumentos que van desde el tamaño del premio mayor, hasta la facilidad de uso y la probabilidad de ganar. En la escogencia también pesan elementos culturales que incluyen la tradición de elegir una alternativa sobre las demás.

La posibilidad de un Baloto reformado tiene preocupados a los departamentos que reciben rentas del chance.

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Los datos muestran que el chance es, de lejos, el camino más seguido, siendo especialmente fuerte en Bogotá, Antioquia y Valle. Aparte de sus raíces populares, cuenta con una impresionante red de distribución que, de acuerdo con sus defensores, genera 73.000 empleos. Además, su uso es muy sencillo y la posibilidad de triunfar es la más alta de todas: una en 10.000, frente a la de una en 8,5 millones del Baloto actual.

Quizás su gran pero es de imagen, debido a la presencia de personas de cuatro en conducta en el negocio y las denuncias que, de tiempo en tiempo, aparecen cuando se lleva a cabo una licitación departamental para escoger a la firma encargada de administrarlo. Las quejas en torno a la informalidad vienen disminuyendo con el tiempo, aunque una actividad que mueve tanto efectivo diariamente puede prestarse a usos inadecuados.

Tales puntos merecen ser tenidos en cuenta a la luz de la carta enviada, en días pasados, por Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle y actual presidenta de la Federación Colombiana de Departamentos, en la cual le solicita a la cabeza de Coljuegos que suspenda el proceso licitatorio que desembocaría en una prolongación por cinco años de la licencia del Baloto. En su argumentación, la funcionaria sostiene que todos los demás juegos estarían en riesgo de sobrevivir.

El meollo de la cuestión es una serie de cambios propuestos en el caso de este último. Sin entrar en honduras, la iniciativa consiste en sustituir el sistema actual de escoger seis números entre 45, ya sea de forma aleatoria o no, por la posibilidad de determinar cinco entre 43 más el equivalente de una serie que iría de 1 a 16.

Los dineros recibidos por apuestas son un elemento fundamental para las regiones, y en especial le dan una mano al sector salud, cuyos retos son bien conocidos.

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La variación corresponde a la lógica que se ve en el resto del mundo y su justificación es una: ofrecer acumulados mucho más altos. A cambio, la probabilidad de triunfar cae casi a la mitad frente a la actual, pues pasa a una entre 15,4 millones.

No obstante, la experiencia muestra que es mucho más fácil atraer compradores cuando la suma para el ganador empieza a elevarse, pues opera sobre la sicología de los seres humanos. La gente sabe que el azar se encuentra muy lejos, pero si le sonríe pasa a ser multimillonario de un momento a otro.

Además, se ha visto que en épocas similares a la reciente, cuando la bolsa ofrecida por el Baloto entra en la categoría de fortuna, individuos de todos los estratos lo juegan. Eso es precisamente lo que temen chanceros y loteros, que piensan que el desplazamiento hacia la otra opción puede ser constante.

Curiosamente, la misma lógica fue esbozada por tales competidores en el pasado, sin que les haya sucedido mucho. Por tal motivo, Coljuegos debería seguir con el proceso en marcha, a sabiendas de que es mejor que el abanico de opciones sea amplio y que la salud perciba porcentajes más altos, como le pasa con Baloto. Esa es la apuesta más segura en las actuales circunstancias.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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