Ricardo Ávila
Editorial

Una luz para el campo

Con la entrega final del Censo Nacional Agropecuario, el país cuenta con una gran herramienta para impulsar el desarrollo rural.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
diciembre 01 de 2016
2016-12-01 08:46 p.m.
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‘El que no sabe, es como el que no ve’, afirma el dicho. A la luz de esa máxima, resulta increíble constatar que durante más de cuatro décadas el país anduvo a ciegas en lo que respecta a conocer la realidad de su sector rural. Para una nación que se declara orgullosa de contar con una estirpe campesina, la ausencia de información, más que inexplicable, era absurda.

Afortunadamente, ese vacío se superó con el Censo Nacional Agropecuario que involucró a unos 25.000 encuestadores que adelantaron la mayor parte del trabajo en el 2014 y estuvieron presentes en cada uno de los 1.101 municipios que hay en el territorio colombiano. El informe final se presentó el pasado martes y será definitivo para la toma de decisiones con miras a superar el atraso tradicional del campo, cuyos índices de pobreza y atraso superan con creces el promedio nacional.

La lista de hallazgos que mostraron lo equivocados que estaban los estimativos previos es larga. Para comenzar, el trabajo comprobó que existen cerca de 1,6 millones de hectáreas cultivadas más de las que se creía. No es lo mismo planificar el desarrollo de la agricultura a ciegas que con datos sobre lo que se siembra, dónde y en qué tipo de explotaciones.

Los resultados del trabajo hecho por
el Dane muestran, en general, un difícil panorama en el que abundan los retos complejos.

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También resultó importante constatar que la pobreza rural disminuyó en 28 puntos porcentuales frente a los hallazgos del Censo de Población del 2005. Es notable la brecha que existe aun con las zonas urbanas, pero no se puede desdeñar la importancia de comprobar que el flagelo se puede reducir en un lapso relativamente corto si se aplican políticas orientadas a mejorar ingresos y a ampliar la cobertura estatal. La disminución del analfabetismo, el aumento en la asistencia escolar y la afiliación a la seguridad social en salud fueron, entre otros, factores determinantes.

Es bien conocido que el avance del país más allá de las cabeceras municipales se ha caracterizado por la presencia de un gran número de pequeñas unidades de producción agropecuaria que usan una fracción del área, mientras la mayoría le corresponde a una cantidad mucho menor de explotaciones, algo que le da pie a aquellos que sostienen que la concentración viene en aumento. El gran cambio en los pasados 45 años consiste en una reducción importante en la cantidad de fincas de tamaño medio, como si se viniera presentando un fenómeno de subdivisión, que hace que los extremos lo sean más.

Otra evidencia importante para analizar el problema de la desigualdad en las zonas apartadas es la medición de los factores de sustentabilidad de las diferentes actividades productivas. Así, se evidenció que en muy pocas Unidades de Producción Agropecuaria se cuenta con maquinaria que vaya más allá de las herramientas básicas, asistencia técnica o asociatividad. El hallazgo es clave porque indica la manera en que se pueden adelantar esfuerzos que desemboquen en una mayor productividad, anotando que, en casos como los del café o la palma, hay buenos acompañamientos, lo cual no sucede con la papa o la yuca.

En general, los resultados del censo muestran un panorama de más sombras que luces.
Aun así, el mensaje subyacente es que el potencial del campo colombiano es enorme, pero que es manifiesta la necesidad de políticas integrales e incluyentes que permitan el aumento en los ingresos, promuevan el cuidado del ambiente y conduzcan a una mejora sustancial en las condiciones de vida.

El diseño de la hoja de ruta hacia la anhelada meta del progreso es más factible ahora.
Los técnicos apreciarán que el Dane puso a disposición de los interesados la base de microdatos anonimizada. Así, el sector público, el privado, la academia, los organismos internacionales o cualquier persona, podrá estudiar la realidad, incluso a nivel de vereda o Unidad de Producción Agropecuaria (UPA). Esa es la manera de plantear soluciones con el fin de que el abismo de hoy se cierre, más temprano que tarde.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

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