Ricardo Ávila

La unión hace la Alianza

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
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Ricardo Ávila
mayo 21 de 2013
2013-05-21 12:47 a.m.
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Hacía tiempo que un proyecto de integración no despertaba tanto entusiasmo en el hemisferio.

De hecho, hay que remontarse al malogrado plan del Área de las Américas para identificar una iniciativa que llamara así la atención entre propios y extraños, como la Alianza del Pacífico, que esta semana ocupará las noticias por cuenta de la cumbre que va a congregar en Cali a nueve presidentes y primeros ministros, al igual que a centenares de empresarios.

La razón es que el club que lleva menos de un año de existencia formal y que hoy conforman Chile, Perú, México y Colombia, reúne a las economías de mejor desempeño en la región, las mismas que los expertos identifican como las que tienen más posibilidades de alcanzar niveles de ingreso muy superiores a los actuales en las décadas que vienen.

Que un grupo así aplique aquella máxima que dice que “la unión hace la fuerza”, llama la atención en todas partes, sobre todo cuando se tiene en cuenta que este tiene un Producto Interno Bruto combinado similar al de Brasil, con un comercio exterior que supera el billón de dólares al año.

Aunque no es la primera vez que un proyecto similar nace con buenos augurios en América Latina –como sucedió en su momento con el Pacto Andino o Mercosur–, sus impulsores dicen que la presente ocasión va a ser diferente.

Para comenzar, los gobiernos que componen el bloque se enmarcan dentro de una línea de pensamiento parecida, que incluyen el ánimo de competir globalmente y permitirle al sector privado ser el gran motor del desarrollo. Debido a ello, hay más pragmatismo que discusiones ideológicas o grandes negociaciones pendientes, entre otras razones porque todos tienen convenios bilaterales entre sí que funcionan, sobre todo en materia comercial.

Teniendo en cuenta ese punto de partida, de lo que se trata es de profundizar el esquema, con la idea de llegar a la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

El objetivo suena ambicioso, pero cuando se mira lo que se ha logrado con el Mercado Integrado Latinoamericano (Mila) a nivel de las bolsas de valores, o la decisión mexicana de eliminar el requisito de la visa a los ciudadanos de los países de la Alianza, es evidente que hay un terreno que se ha recorrido bien, así todavía falte un buen trecho.

Sin embargo, lo más importante es lo que viene ahora. Un tema clave, por ejemplo, es el de aceptar o no a quienes soliciten ser admitidos, como ocurre ahora con Costa Rica.

Aunque sumar socios es atractivo, el proceso decisorio se vuelve más complejo, para no hablar de las diferencias en tamaño. Y en el caso de Panamá, que también desea sumarse, es indispensable sincerar temas espinosos como su carácter de paraíso fiscal y la subfacturación de exportaciones que pasan por la zona libre de Colón.

Hecha esa advertencia, es indiscutible que Colombia se ha encaminado por la senda correcta. En primer lugar, porque necesita estrechar sus vínculos con las naciones de la región que más crecen. Ello incluye no solo la búsqueda de más mercados para las exportaciones actuales, sino la posibilidad de vender bienes con más valor agregado.

Además, es importante allanar el camino para que las empresas del país se expandan y así suba el número de multilatinas con nuestra bandera.

Como si eso fuera poco, hay que tener presente la palabra Pacífico, que representa un océano cuyos vecinos son y seguirán siendo los países más dinámicos del mundo.

El ganar masa crítica con el fin de conseguir una mayor integración con Asia es un elemento clave en la ecuación de la Alianza, que incluye aprender de los demás socios, asumir posiciones comunes y compartir gastos, cuando sea necesario. Esa es otra de las razones por la cual tantos siguen de cerca un bloque regional que pinta bien y que ahora debe empezar a responder a las expectativas que ha generado.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

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