Ricardo Ávila

¿Vecinos y amigos?

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
POR:
Ricardo Ávila
junio 18 de 2014
2014-06-18 03:59 a.m.
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La Capital de la República gozó de un inusual protagonismo en el tramo final de la campaña por la Casa de Nariño. Luego de una marcada abstención en las elecciones parlamentarias y del triunfo del uribismo en la primera vuelta, Juan Manuel Santos hizo alianzas con la izquierda, relevó del Gobierno nacional a funcionarios con reconocimiento en la ciudad y destinó recursos y mensajes para hacer proselitismo. Bogotá se convirtió así en un “campo de batalla” en la contienda entre el primer mandatario y el candidato opositor Óscar Iván Zuluaga.

La campaña ganadora desplegó sus mejores fichas que incluyeron tres exalcaldes -Antanas Mockus, Luis Eduardo Garzón y Clara López-, tres excandidatos en la pasada elección local -David Luna, Gina Parody y Carlos Fernando Galán- y más de una decena de altos funcionarios de la administración Petro. A esto le sumaron los mensajes alrededor de la paz que resonaron dentro del electorado, cuya independencia a la hora de sufragar es conocida.

La apuesta funcionó. Al final el pulso por la capital lo ganó Santos, quien en tres semanas obtuvo más de 900.000 votos adicionales y se impuso por diez puntos porcentuales a su contrincante.

Es un consenso casi unánime dentro de todos los análisis hechos tras los comicios que Bogotá, junto con la Costa Caribe, responden por el crecimiento más significativo de la causa reeleccionista. En otras palabras, que Santos les debería a los votantes del Distrito una porción indiscutible de su victoria. No menos importante es que algunos de los más enconados opositores del Ejecutivo ayudaron mucho, algo que planea muchos interrogantes hacia el futuro.

El primero de todos es cuál va a ser la relación entre la Casa de Nariño y el Palacio Liévano, que hasta hace pocas semanas era tensa, por decir lo menos. Las opciones son cooperación o antagonismo, cada uno en diversos grados.

La duda es válida ante las posibilidad de que los recursos legales que mantienen a Gustavo Petro en el cargo sean revocados y en ese momento al Presidente no le quedaría más remedio que nombrar un encargado que complete el periodo del burgomaestre. Si la transición ante los nombres que pasen los Progresistas es amistosa o no es algo que estaría por verse.

Un segundo asunto es qué se va a hacer para que el clima de pesimismo que contagia tanto a la urbe como a sus habitantes disminuya. Eso sólo se logra atendiendo los frentes que según las encuestas encabezan las preocupaciones de los bogotanos: seguridad, movilidad, infraestructura, vivienda, medio ambiente y calidad de los servicios públicos.

El manejo de tales temas corresponde en primer lugar a la administración distrital. A esta es a la que le corresponde adelantar una buena gestión que incluya índices de ejecución aceptables que dejen atrás la polarización ideológica y los discursos en la Plaza de Bolívar. Es de esperar, entonces, que los cambios que se anuncian en el gabinete del Alcalde sean efectivos y las personas se destaquen por su capacidad profesional y gerencial.

No obstante, también es cierto que es mucho lo que el Gobierno Nacional puede ayudar a la capital, si los líderes de uno y otra se encuentran en la misma longitud de onda. Para solo citar un ejemplo, el limbo en el que se encuentra el sector edificador por cuenta de la suspensión del más reciente Plan de Ordenamiento Territorial podría quedar atrás si hay la voluntad de ayudar a que se diseñe una solución de consenso con el Concejo. No obstante, eso requiere humildad de las partes involucradas y un espíritu constructivo que brilló por su ausencia en el pasado reciente.

Mientras las incógnitas se resuelven es bueno tener en cuenta que la política local se está calentando. Ya Francisco Santos lanzó su sombrero al ruedo y Clara López hará lo propio en algún momento. Tales circunstancias harán complejo el manejo de las cosas, mientras la ciudad sigue con los desafíos de siempre.

Ojalá, entonces, alguien pueda acordarse de atender con efectividad las necesidades de los bogotanos.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
Twitter: @ravilapinto

 

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