Ricardo Ávila

En la zona más caliente

Ricardo Ávila
Director de Portafolio
Editorial
POR:
Ricardo Ávila
noviembre 25 de 2014
2014-11-25 04:04 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/09/56ba4e7b94041.png

La presente ola invernal, que otra vez deja en Colombia una secuela de destrucción y muerte, es motivo para hablar del clima, pero no como un tema casual de conversación, sino de profunda trascendencia. Y es que las perspectivas en esta materia son cada vez más complejas, como lo viene de demostrar un informe que dio a conocer el Banco Mundial el domingo y que nos atañe directamente.

De acuerdo con la entidad multilateral, los fenómenos extremos son una realidad creciente en el planeta. La evidencia científica demuestra que las temperaturas observadas en múltiples puntos de la geografía global son las más elevadas desde cuando se comenzaron a llevar datos.

El organismo sostiene que vamos hacia un calentamiento promedio de 1,5 grados centígrados más que hace cerca de un siglo, lo que es atribuible al efecto invernadero. Como consecuencia, hay zonas en donde las precipitaciones son más intensas, mientras que en otras llegan olas de calor, algo que viene acompañado de trastornos no solo para los seres humanos, sino para las actividades del campo.

Más angustioso todavía es que mercurio puede seguir subiendo en el termómetro, un escenario factible si los esfuerzos que se hacen a nivel internacional no rinden sus frutos. Debido a ello, el reporte del Banco Mundial analiza los posibles impactos de 2 y 4 grados centígrados más en diferentes áreas, comenzando por América Latina y el Caribe.

Los resultados son alarmantes. En el caso de Colombia, la expectativa es que en los llanos orientales se superen notoriamente los máximos alcanzados actualmente. Al mismo tiempo, nuestra vecindad con el Océano Pacífico llevaría a que las precipitaciones promedio crezcan en cerca de 30 por ciento anualmente. Puesto de forma simplificada, las partes secas verán menos lluvias y las húmedas recibirán mucha más agua del cielo.

Por su parte, el Caribe se expone a temporadas de huracanes de mayor fuerza, algo que concierne al archipiélago de San Andrés y a nuestras ciudades costeras. Tampoco se puede pasar por alto que el nivel del mar aumentaría en algo más de medio metro debido a la pérdida de hielo en los polos.

Para sumar a la lista de males, nuestros picos nevados desaparecerán más temprano que tarde. En la medida en que eso ocurra, la salud de los páramos estará en peligro, algo que compromete a los centros urbanos localizados en los Andes, incluyendo a Bogotá y un buen número de las capitales departamentales, por cuenta de la oferta de agua potable.

Quienes trabajan en actividades del campo tendrán que acostumbrarse a pisos térmicos distintos, pues la ‘tierra fría’ lo será menos. Los productores de café o de papa, para nombrar dos cultivos clave, verán caer los rendimientos obtenidos en las cosechas, si siguen en las parcelas de siempre.

Y en lo que hace a la salubridad, las cosas no van a mejorar. Algunas de las enfermedades tropicales más conocidas, como el dengue o la malaria, pueden ocurrir en partes montañosas en donde antes no existían los mosquitos que las transmiten.

Todo lo anterior constituye un panorama deprimente, ante lo que solamente puede calificarse como una catástrofe anunciada. La pregunta, claro está, es si vamos a prepararnos para los peores escenarios a sabiendas de que algunos ocurrirían a finales del siglo XXI.

La posibilidad de anticiparse en una parte del mundo, en donde lo urgente no deja espacio para lo importante, es baja. Aun así, vale la pena tener en cuenta que los cambios ya están sucediendo y eso que el aumento en las temperaturas promedio va en 0,8 grados centígrados. Por eso, Colombia debe saber que está en una zona de alto riesgo y que la descripción no es retórica, pues será víctima de lluvias intensas y sequías al mismo tiempo. Incluso en medio de la ola invernal actual, debe quedar claro que lo peor no ha llegado, pero que lo hará.

Ricardo Ávila Pinto

ricavi@portafolio.co

Twitter: @ravilapinto


Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado