Eduardo Aldana Valdés

‘Destino Colombia’

Eduardo Aldana Valdés
POR:
Eduardo Aldana Valdés
octubre 18 de 2013
2013-10-18 02:18 a.m.
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En el primer semestre de 1997, 43 colombianos provenientes de diversas facetas de la vida nacional –incluidas personas asociadas con los grupos armados irregulares– fuimos convocados por algunos dirigentes cívicos para elaborar un conjunto de escenarios o narrativas prospectivas que sirvieran para estimular y enriquecer el diálogo nacional sobre el futuro del país.

Los convocados realizamos tres talleres, en 14 días, en el Recinto de Quirama, en Antioquia, bajo la orientación de Adam Kahane, un experto canadiense que había llevado a cabo ejercicios similares en Suráfrica, Canadá, Japón y Chipre. Obviamente, el grupo convocado decidió que los escenarios se referirían a las opciones abiertas al país para superar la violencia a la que estaba sometido por la acción de los grupos armados irregulares.

Como resultado de un trabajo creativo y empecinado en tolerar los puntos de vista de los otros, se llegó a cuatro escenarios que se bautizaron con refranes conocidos. El resumen que sigue ha sido tomado de la publicación oficial del proyecto:

‘Amanecerá y veremos’. El país se hundió en el caos. La falta de decisión para enfrentar los cambios necesarios nos había dejado sin capacidad de reacción, porque ¡lo peor que se puede hacer es no hacer nada!

‘Más vale pájaro en mano que ciento volando’. Bajo la presión de los actores armados y tras 10 años de desangre, el Estado y la sociedad decidieron que había llegado la hora de dialogar y llegar a acuerdos serios. En vez de perderlo todo, todos ganaron algo. Es mejor algún arreglo que un mal pleito.

‘Todos a marchar’. Para reconstruir una nación rota y zurcir las rasgaduras hechas al tejido social del país, y ante la frustración de otros intentos para alcanzar la paz, se instauró un mandato firme para poner orden al caos institucional.

‘La unión hace la fuerza’. Desde la base social, se inició un esfuerzo que se tradujo en profundos cambios en la mentalidad individual y colectiva; se trataba de modificar una vieja forma de ser, gran causa de nuestros males, la inclinación a trabajar divididos; descubrimos nuestro verdadero recurso, el que logran el respeto de las diferencias y la fuerza de la unión.

Los resultados de este esfuerzo fueron bastante paradójicos. Como no se trataba de adivinar el futuro, el país ha vivido casi todo lo que narraban esas historias, excepto la última, en diferentes periodos de los 16 años pasados. Como lo que se quería era entregar a los colombianos unas herramientas para entender la dinámica de los procesos, esas historias fueron sepultadas por el torrente de noticias diarias que nos impiden pensar en lo que nos está sucediendo.

El posconflicto, dígase lo que se diga, no empezará con la firma del acuerdo de paz. Comenzará cuando la abrumadora mayoría de colombianos, incluidos los actores violentos, armados o desarmados, aceptemos que el monopolio de la fuerza lo ejerce el Estado, con los controles de una verdadera, educada e informada democracia moderna.

¿Estarían dispuestos el Gobierno o alguno de los medios de comunicación a convocar y patrocinar otro grupo como el que elaboró los Escenarios de Destino Colombia, para que antes de la elección del próximo presidente nos entregue unas narrativas que enriquezcan el diálogo sobre la forma de llegar a ese anhelado posconflicto?

Eduardo Aldana Valdés

Profesor universitario

ealdana@uniandes.edu.co

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