Eduardo Aldana Valdés

‘El Río Grande de la Magdalena...’

Eduardo Aldana Valdés
POR:
Eduardo Aldana Valdés
noviembre 22 de 2013
2013-11-22 02:01 a.m.
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Esta columna utiliza parte del título del foro organizado por Cormagdalena y otras entidades este mes. Coincide con el enfoque del trabajo de un panel de expertos convocado por el Ministerio del Medio Ambiente en el 2001, y que tuve el privilegio de coordinar. Sorprende el título, porque Cormagdalena ha sostenido un punto de vista contrario en varios foros y medios de comunicación. Por ejemplo, algunas noticias aparecidas en Portafolio:

* Noviembre 14 del 2013. “En febrero se sabrá quién realizará obras para el Magdalena. <TB>El plan para salvar el río Magdalena y recuperar su canal navegable está en la recta final. Cormagdalena adjudicará en febrero las obras de mantenimiento y encauzamiento por 2,2 billones de pesos”.

* Octubre 6 del 2013. “El tres de <TB>octubre, mes clave para el futuro del río Magdalena. El Gobierno entregará obras por $1,2 billones que mejorarán la navegabilidad. Este mismo mes se darán en concesión las obras de mantenimiento y encauzamiento del río…”.

* Agosto 7 del 2013. “Ola de inversiones por recuperación del río Magdalena. En dos años se invertirán US$2.000 millones en construcción de puertos y en embarcaciones”.

* Mayo 23 del 2013. “Empresas de 5 países compiten por concesión del Magdalena. Están conformadas por firmas de España, Bélgica, Brasil, Holanda y Colombia. En octubre se conocerá el ganador”.

* Octubre 28 del 2012. “Concesionarán el río Magdalena para acercar el mar a Bogotá. En mayo se conocerá la firma que durante 10 años garantizará la navegabilidad del río”.

* Agosto 28 del 2012. “El Magdalena será navegable en el 2014. La licitación de las obras se abrirá en diciembre próximo...”.

El panel del 2001 recomendó un cambio radical en la orientación de los planes y programas de desarrollo de Cormagdalena. La prioridad debería ser la superación de la pobreza, y ella no se logra tomando a las personas como objetos del desarrollo y haciendo obras que poco las benefician. Es indispensable convertirlas en agentes de su propio destino y del desarrollo sostenible de su ambiente. Esta orientación de la lucha contra la pobreza coincide con los objetivos del actual Gobierno del presidente Santos. En términos de políticas públicas, parece existir una discordancia entre el Gobierno Nacional y lo que dice Cormagdalena.

En términos técnicos, el panel advirtió a Cormagdalena sobre la futilidad de los intentos de trabajar en contra del río –desconociendo las tendencias climáticas y las dinámicas fluviales– en lugar de promover alternativas creativas y de mayor beneficio colectivo.

Todo lo anterior requiere un reflexivo debate público. Cormagdalena tiene la responsabilidad de demostrar, con estudios previos realizados por profesionales idóneos, que sus propuestas beneficiarán a los habitantes de la cuenca y no principalmente a sus ejecutores. El Río Grande, mucho más que una vía de transporte, es vida y cultura, y uno de los pocos bienes públicos accesibles, al menos parcialmente, a los habitantes de sus riberas. Quienes soñamos con un futuro mejor para la cuenca del Río Grande quedamos pendientes de conocer la justificación rigurosa de este proyecto que puede salvarlo o condenar a su población a otros dos siglos de atraso.

Eduardo Aldana Valdés

Profesor

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