Eduardo Ángel

Realidad y especulación

El arte y el éxito, dependerán de identificar cuál es cuál y sobre todo de reconocer qué parte de la

Eduardo Ángel
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Eduardo Ángel
octubre 09 de 2009
2009-10-09 12:49 a.m.
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Tan real es el crecimiento del 50% en dólares, del indicador del valor de las acciones transadas en la bolsa de Colombia (Igvc), entre enero y julio del presente año, como la caída en la actividad industrial y comercial durante los seis primeros meses del mismo, en el que la producción nacional se redujo un 6,7% y las ventas en el 5%. Ambas son realidades; la primera, aparentemente sinónimo de auge, la segunda, en principio síntoma de declive.

En medio de tan disímil panorama, cada cual enuncia su apuesta de futuro. Para el mundo del mercado de valores, el auge será sostenido, en tanto que para gestores de empresa, cuyo primer semestre fue en términos generales malo, se vislumbra apenas un mejor remate del año, soportado en menores tasas de interés, baja inflación y cierto repunte en el nivel de pedidos. En este caso, ambos entran al terreno especulativo, observando el entorno y su propio espejo retrovisor.

Mientras tanto, para el Gobierno el tema es otro. La afectación de nuestra economía, según éste, se produjo más por pérdida de confianza de consumidores y de expectativas de los empresarios que por su estructura misma, argumentando que Colombia se había preparado mejor para la crisis. Desde luego, esta respetable posición, no pasa de ser también una postura especulativa.

Al profundizar, sin embargo, en los resultados de la reciente Encuesta de Opinión Industrial Conjunta, el panorama ya no resulta tan sencillo y especulativo como el descrito anteriormente.

Las principales preocupaciones de los empresarios en la actual coyuntura, tales como; enfrentar contracción en la demanda y por ende de ingresos, soportar disminución de márgenes, capotear los vaivenes de la divisa con base en intuición y olfato, abordar el riesgo de suspender o reducir exportaciones a los países vecinos así como padecer en silencio la menor rotación de la cartera, genera debilitamiento de sus estructuras económicas y propicia e induce al riesgoso juego de abrir y tapar con créditos bancarios pagos de proveedores, nómina, e inclusive las mismas obligaciones bancarias, todo lo cual constituye una problemática real, para la que argumentos como la mejor posición relativa de Colombia frente a otros países o buenos resultados en la banca y en la Bolsa, no son una respuesta válida y menos una solución.
Estamos ante un momento de verdad en términos económicos y empresariales, el crecimiento macroeconómico en el 2010 se pregona e insinúa modesto según todas las fuentes autorizadas tales como el FMI, el BID y el Banco Mundial, entre otros, apuntando a un 1 - 2% para América Latina.

Pero no todos los afanes que denuncian los empresarios provienen o se generan por causa de la coyuntura, ni se resolverán especulando sobre una mejor situación futura del entorno. Es preciso enfrentar la realidad individual de cada empresa con profundidad, pensando en términos de planeación y de estrategia, soportados en cifras e indicadores concretos del entorno y de su propia actividad, para tomar las decisiones que su sostenibilidad exija. Planteamientos como tener planes alternativos por si la economía no despega, o hablar en general de emprendimiento e innovación, tan en boga a nivel del recetario para enfrentar épocas recesivas e inciertas, sólo aplican con validez cuando éstos se identifican y vinculan como factores de éxito para apalancar una estrategia definida dentro de un claro propósito empresarial más allá de lo económico.

Nos cabe ser optimistas y debemos serlo, pero siempre diferenciando entre realidades y simples especulaciones. El arte y el éxito dependerán de identificar cuál es cuál y sobre todo de reconocer qué parte de la solución es individual y particular para cada empresa.

eduardo.angel@earasociados.com

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