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A medida que el precio del petróleo parece estabilizarse en cercanías de los 83 dólares por barril en el caso de la variedad WTI, diferentes observadores han empezado a hacer cuentas sobre lo que implican dichas cotizaciones para Colombia.
La razón es que tales niveles se encuentran unos 20 dólares por debajo de los observados en el primer trimestre, cuando existía la sensación de que la economía mundial se estaba recuperando con más fuerza.
Pero ahora que los vientos de la recesión han vuelto a soplar con vigor en Europa, mientras Estados Unidos avanza con lentitud y China marcha a un ritmo lento para sus estándares, la percepción es que los hidrocarburos no deberían subir más.
De hecho, una contracción global podría llevar a nuevos descensos, como los vistos a comienzos del 2009 cuando el barril cayó por debajo de los 40 dólares.
Y aunque el viento puede soplar en el otro sentido, pues persiste la incógnita de una perturbación de orden político que cree un choque sobre la oferta –particularmente en la volátil zona del Medio Oriente–, los analistas prefieren atenerse al escenario actual.
Con esos parámetros, el país debería empezar a hacer cuentas.
Para comenzar, es posible que las exportaciones totales dejen de crecer o incluso bajen durante el segundo semestre del 2012.
La razón es que el rubro de petróleo y sus derivados es el más dinámico de todos y el descenso en los precios se va a sentir en la facturación. Para colmo de males, la producción interna no ha repuntado como se esperaba, pues la meta del millón de barriles parece difícil de conseguir en el corto plazo.
De tal manera, no va a ser posible compensar cotizaciones a la baja con mayor bombeo.
Cambiando de frente, existen dudas sobre el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa en medio de un clima global tan volátil como el presente. Si se tiene en cuenta que la mayoría de los fondos que han arribado al territorio nacional tienen como destino minería y petróleo, es posible que se presente una ralentización mientras se aclara el panorama.
Hay que subrayar que así esos temores se concreten, no hay motivos inmediatos de preocupación.
De un lado, el país registra un nivel récord de exportaciones. Del otro, los capitales foráneos mantienen su interés en Colombia.
Quizás el área que genera mayor inquietud es la del recaudo tributario futuro.
Y es que a medida que la economía se concentra más en la extracción de productos básicos, se vuelve mucho más sensible a los altibajos en los mercados internacionales.
A pesar de que no es fácil encontrar un dato agregado sobre lo que le aporta el sector de hidrocarburos al fisco, vale la pena mirar el ejemplo de Ecopetrol. Como es sabido, la empresa de mayoría estatal, no solo es el principal contribuyente del impuesto a la renta, sino que los dividendos que le paga a la Nación son una fuente primordial de los ingresos fiscales.
En el 2011 los tributos y transferencias que le hizo al Estado sumaron 19,4 billones de pesos, de los cuales el 41 por ciento correspondió a compras a la ANH y regalías.
Para este año las cuentas son muy positivas, pues algunos rubros tienen como base el ejercicio pasado. Así, en dividendos el giro ascenderá a 10,9 billones de pesos –105 por ciento más que en el 2011–, mientras que en renta la provisión es por 8,4 billones, un incremento del 133 por ciento.
Ahora la pregunta es si ese aumento será sostenible, en un escenario de precios menores.
Eso es lo que está por verse. En el primer trimestre del 2012 las utilidades de Ecopetrol saltaron 37,4 por ciento, pero es posible que entre abril y junio el avance sea menor.
Debido a ello, es mejor que el Ministerio de Hacienda afile el lápiz y empiece a hacer cuentas sobre el costo que puede generar una crisis global que golpearía a Colombia donde más le duele: en el bolsillo.
Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
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