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Lunes 1 de Septiembre 2014

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El Internet de las Cosas, la nueva revolución digital

Noviembre 8 de 2013 - 11:54 am



En el Internet de las cosas, una cosa puede ser desde una persona con un implante para monitorización cardíaca a un automóvil con sensores incorporados para alertar al conductor cuando la presión de sus neumáticos está baja.

Es decir,  cualquier persona, proceso, dato u objeto podrá transferir datos a través de una red, solo basta asignarle una dirección IP y añadirle una etiqueta inteligentes RFDI o un sensor de red inteligente para tener la capacidad de comunicación M2M.

El protocolo IPv6 será un factor clave en el desarrollo del Internet de las Cosas.

Podríamos asignar una dirección IPv6 a cada átomo en la superficie de la Tierra, y aún así tendremos suficientes direcciones para cada “cosa” de este planeta y para otras 100 Tierras más. Gartner predice que en 2020 habrá 30 mil millones de dispositivos conectados con direcciones IP únicas, la mayoría de los cuales serán productos.

La revolución digital generará una nueva economía  que impactará positivamente en un amplio abanico de industrias, desde la sanidad al comercio o el transporte cuyo  valor económico se estima en un total de 1.900 millardos de dólares.

Por otro lado implica cambios estructurales, organizativos y de procesos y un ejercicio continuo de innovación tecnológica para hacer frente a cuestiones como el aumento del número de nodos inteligentes, incremento del volumen de información o la transformación de grandes cantidades de datos en conocimiento inteligente para el negocio.

A raíz de la noticia sobre como la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense fue capaz de burlar la codificación que protegía a millones de páginas Web, gran parte de la población mundial se pregunta,  si tener todo en la red a nivel personal es vulnerable, y si además en este todo, incluimos el que “todas las cosas” estén en la red, ¿cuál será el nivel de vulnerabilidad de la población conectada ante esta nueva realidad?.

Este hecho ha servido para abrir un amplio debate sobre los posibles problemas de privacidad de los usuarios, la seguridad de los datos o los derechos de propiedad intelectual, al mismo tiempo que expertos en seguridad de Internet, ya se están planteando la posibilidad de renovar la protección en la Red, de momento podemos afirmar que estamos ante un nuevo paradigma sobre el que reflexionar.

Si  bien es cierto que la adaptación general del Internet de las Cosas no se está produciendo a la velocidad deseada,  las posibilidades de negocio son  tan amplias que su implantación es ya irreversible.

Prueba de ello son los importantes avances en la optimización de la propia tecnología de red inalámbrica o la estandarización de los protocolos de comunicaciones que facilitan la recopilación de datos capaces de conformar una auténtica red ubicua para poder interactuar en cualquier lugar, a cualquier hora, por cualquier persona y con cualquier cosa.

A medida que maduran estas tecnologías  y mientras se resuelven los problemas legales o de competencia, es un buen momento para la reflexión y la acción: un mundo inminentemente interconectado va a exigir  un ciudadano muy competente en nuevas tecnologías y ejecutivos con una mente estructurada y capaz de sopesar el impacto y las oportunidades que puedan surgir con el Internet de las cosas.

El primer paso a dar será adaptar su organización IT para la gestión de la información y el análisis, automatización y control de la misma. Por ejemplo, el área de operaciones de Logística  con la puesta en circulación de mercancías inteligentes conllevará una transformación de todo su modelo de negocio desde el diseño, marketing, comercialización y distribución de productos.

Finalmente los operadores de telecomunicaciones encontrarán también nuevas oportunidades a través de las redes.

Los nuevos suscriptores de redes móviles de cuarta generación no tendrán un nombre o un apellido, sino que simplemente serán identificados por su IMEI o por el de su tarjeta SIM. Además, estas redes estarán ocupadas con un tráfico constante, no sujeto a pautas horarias, ni a días de calendario como el de fin de año. Cada dispositivo o suscripción aportara un ingreso por usuario bajo, pero multiplicado por un consumo constante y por cientos o miles de millones de dispositivos, romperán los paradigmas actuales del mercado.

Por Francisco Castillo
Director Telecomunicaciones y Medios de Tecnocom

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