Emilio Sardi

¿Nos dejó el tren?

Emilio Sardi
Opinión
POR:
Emilio Sardi
mayo 10 de 2016
2016-05-10 11:26 p.m.
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Una vez más en su triste historia reciente, el Ferrocarril del Pacífico detuvo operaciones y dejó a Buenaventura incomunicada por vía férrea del resto del país. Se trata de un medio de transporte esencial para la competitividad de los países, con grandes ventajas comparativas en aspectos como el consumo de combustible por tonelada-kilometro transportada, su bajo impacto ambiental y la facilidad para realizar transportes masivos.

Como en ocasiones anteriores, afloran en esta suspensión problemas específicos en los que la ausencia de Estado es evidente. Como la invasión de 3.000 viviendas, incluidas 32 escuelas, que en varios tramos ocupan la zona de seguridad de 12,5 metros. O las "brujitas" que a toda velocidad usan la vía y generan riesgos para sus pasajeros y para la operación. O los 380 cruces ilegales. O la minería ilegal, que tanto en la vía férrea como en la doble calzada a Buenaventura, está generando riesgos estructurales y de estabilidad por socavones que se multiplican sin control. Estos problemas generados por la desidia oficial deben ser resueltos para el buen funcionamiento del ferrocarril.

Pero existen problemas estructurales que también deben ser enfrentados de fondo si se quiere el despegue definitivo de esta ruta ferroviaria de tan gran importancia para la competitividad nacional. El primero es el trazado de la vía. El Estado y distintos concesionarios han invertido ingentes recursos rehabilitando la vía férrea en su trazado original, de más de cien años, cuando es clara la necesidad de diseñar y construir un nuevo recorrido en el tramo Buenaventura-Cali. No tiene lógica económica que la carga proveniente del centro del país y del norte del Valle dé toda la vuelta por Palmira y Cali, para ir a Buenaventura. Existen opciones como cruzar el Valle a la altura de Guacarí-Vijes, o El Cerrito-Mulaló, que reducirían recorridos y tiempos de transporte hacia el puerto y se conectarían en algún punto con un ramal hacia Yumbo, Cali y Palmira. Con estas opciones, la distancia en tren entre Buenaventura y Guacarí, que es hoy de 226 km., podría reducirse a menos de 100 km.

Sería además la oportunidad para cruzar la cordillera Occidental con pendientes inferiores a las del recorrido actual y con un trazado más recto, sin las curvas con radios menores a 100 metros que hoy existen en algunos tramos. Adicionalmente, el cambio de trocha no puede seguir siendo aplazado indefinidamente. Al integrar el nuevo trazado en la montaña con el existente en las zonas planas, se debería instalar el ancho estándar, el cual permite operar trenes más largos y a mayores velocidades, lo que conduce a mayor capacidad y eficiencia.

Hoy es necesario recuperar la operación básica del tren. Pero reanúdese o no la actual concesión, el desarrollo del tren hacia el futuro exige un sistema capaz de atraer de verdad el volumen de carga potencial que existe en el occidente del país, y de transportar incluso importaciones y exportaciones del centro y oriente de Colombia, en un esquema de transporte multimodal o, si se concretan, de cruces férreos y conexiones por la cordillera Central. La variante del tren por el centro del Valle acerca a Colombia a Buenaventura y se enmarca en la visión de largo plazo de un país que no puede seguir viviendo sin transporte férreo, si es que de verdad quiere recuperar competitividad frente a mercados externos.

Emilio Sardi
Empresario
esardi@tecnoquimicas.com.co

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