Emilio Sardi

Bioterrorismo verbal

Emilio Sardi
Opinión
POR:
Emilio Sardi
agosto 06 de 2014
2014-08-06 01:25 a.m.
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El Ministerio de Salud ha puesto en discusión el quinto borrador, en cinco años, del decreto para regular el registro de medicamentos biosimilares en Colombia, y por quinta vez se ha desatado una feroz campaña para bloquearlo y mantener los jugosos monopolios de algunas compañías farmacéuticas multinacionales. Como las otras veces, mientras el Ministerio de Salud busca garantizar la seguridad de los pacientes y facilitar el acceso a los medicamentos, las multinacionales pretenden mantener ausente la competencia tanto de los biotecnológicos que hoy venden en el país a precios exorbitantes como de los que venderán en el futuro.

Los biotecnológicos son medicamentos cuyo ingrediente farmacéutico activo es obtenido mediante el empleo de microorganismos o células vivas por la tecnología del ADN recombinante y/o técnicas de hibridoma. Son fruto de avances científicos recientes y se usan en enfermedades como el cáncer, la artritis reumatoide o patologías neurológicas. Son, además, un gran negocio para las multinacionales farmacéuticas y se espera que sus ventas a nivel mundial alcancen 250 mil millones de dólares al final de esta década. En Colombia, los principales medicamentos recobrados al Fosyga son biotecnológicos, y buena parte de los desbordados recobros al Fosyga corresponde a ellos.

Para defender este gran negocio se ha apelado al terrorismo verbal con especulaciones tendenciosas y estridentes afirmaciones falaces sobre supuestos riesgos para los pacientes, emitidas por entidades afines a las multinacionales, como su gremio, Afidro, y unas ‘asociaciones de pacientes’, de dudosa representatividad, y aún menor solvencia moral. ¡Hasta el embajador de Colombia en EE. UU., violando todos los protocolos de la Cancillería, le dirigió una carta al Ministro de Salud haciéndose vocero en Colombia de los intereses de las multinacionales!

Lo cierto es que la OMS y muchos países reconocen que los avances de la biotecnología permiten desarrollar fármacos biocompetidores con estándares de calidad, eficacia y seguridad comparables con los innovadores, posición que fue adoptada formalmente por la OMS en su Asamblea Mundial de mayo pasado, con la Resolución WHA67.21. En ella también se estableció que es necesario actualizar las reglas y normas aplicables a los medicamentos a la luz de los avances en biotecnología, a fin de que pueda accederse a las nuevas generaciones de medicamentos de manera oportuna y adecuada. Por fortuna, el Ministerio de Salud tiene claras las realidades científicas de este campo. Y cuenta además con el apoyo de entidades como el Comité para la Veeduría Ciudadana en Salud, que incluye a la Conferencia Episcopal de Colombia, el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional, la Fundación Ifarma, Misión Salud y el Observatorio del Medicamento de la Federación Médica Colombiana.

La gestión de una industria de medicamentos genéricos eficiente y altamente competitiva le ha permitido a Colombia defender el acceso a los medicamentos con precios que son de los menores del continente. Es urgente y necesario un reglamento para el registro de los biotecnológicos que permita la competencia contra los costosos monopolios de dichos biotecnológicos que hoy ahogan al sistema de salud. El acceso de la población a estas nuevas terapias y el derecho a la salud deben primar frente a los intereses económicos de unos pocos.

Emilio Sardi
Empresario

 


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