Emilio Sardi

Sobre el TPP

Emilio Sardi
Opinión
POR:
Emilio Sardi
octubre 15 de 2015
2015-10-15 04:00 a.m.
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Una de las principales causas de que los TLC que Colombia ha suscrito en los últimos años hayan sido tan mal pactados es que nunca se hicieron estudios serios para definir cuáles debieran ser los objetivos del país. Cualquier persona medianamente inteligente define sus metas ilustradamente antes de entrar en una negociación. Sin embargo, era tal el afán de firmar esos TLC que todo se convino a ciegas, y los resultados negativos de tanta improvidencia ya empiezan a aparecer.

Algo parecido podría suceder con el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP), cuya reciente firma ha desatado presiones para que Colombia busque adherirse a él, cuando nadie aquí conoce los textos de lo acordado, ni, mucho menos, los beneficios o perjuicios que recibiría el país al hacerlo. Porque lo cierto es que la negociación de ese tratado, calificada unánimemente por los expertos como la más turbia que ha existido en la historia, ha sido totalmente secreta.

Tanto que apenas ahora, después de su firma, los congresos de los países miembros podrán conocer los textos convenidos. Y falta ver si los aprueban, porque lo que se ha venido conociendo es francamente alarmante (www.citizen.org).

Desde la filtración de un borrador de los textos que hizo Wikileaks hace un tiempo (www.wikileaks.org), hay diversos aspectos del tratado que han sido cuestionados mundialmente. El día en que se anunció el fin de la negociación, Médicos Sin Fronteras (www.doctorswithoutborders.org) expidió un comunicado en el que afirma que el TPP “pasará a la historia como el peor acuerdo para el acceso a las medicinas en los países en desarrollo”.

Esa organización y otros entes que trabajan en temas de salud pública, cuestionan concesiones a países y a compañías multinacionales que van a llevar a “elevar el precio de medicinas para millones de personas, al extender innecesariamente monopolios y demorar aún más la competencia de genéricos que reducen los precios”. Desde la ampliación del universo patentable a productos carentes de altura inventiva hasta severas limitaciones para los biotecnológicos, todo es conducente a hacer económicamente inviable nuestro sistema de salud. Otros grupos, como la Fundación Frontera Electrónica (www.eff.org), han considerado al TPP “la más grande amenaza mundial a internet”.

La FFE y otros grupos estiman que no han desaparecido los riegos a los principios centrales de la red. El TPP amenaza derechos a la libre expresión en internet, a la privacidad de datos, así como la innovación y los derechos digitales de los usuarios. Incluso, se estará restringiendo la posibilidad de desbloquear equipos y programas una vez pagados por el consumidor, así sea para usos personales legales; y se estarían dando funciones casi policivas de contenidos en línea a proveedores privados, quienes podrán excluir y bloquear usuarios y datos a la menor queja, sin asegurar debidos procesos.

Nuestro comercio exterior es raquítico por el atraso en infraestructura, los esquemas tributarios caóticos que desincentivan el crecimiento económico, la corrupción, las trabas burocráticas al productor nacional, el atraso en educación y la politización de la innovación, no por falta de tratados. No es con el peligroso TPP que corregiremos esas debilidades, que son internas y que deben atacarse con decisión y con políticas de largo plazo.

Emilio Sardi Aparicio
Empresario
esardi@tecnoquimicas.com.co
 

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