Emilio Sardi

Voto electrónico ‘purificado’

Emilio Sardi
POR:
Emilio Sardi
mayo 08 de 2013
2013-05-08 12:20 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbc38d372e.png

Las limitaciones de control y posibilidades de fraude han llevado al abandono de, prácticamente, todos los ensayos de sistemas de voto electrónico que se adelantaban en Estados Unidos y Europa.

De ocho países europeos que han ensayado sistemas electrónicos de votación, seis han vuelto al voto en papel, por serias dudas sobre la confiabilidad y transparencia del electrónico, y solo Bélgica y Francia siguen usándolos parcialmente.

La Corte Constitucional alemana, por ejemplo, decidió que el sistema era inconstitucional porque no garantizaba el escrutinio público ni la posibilidad de que los votantes, los cuerpos electorales y el público en general tuvieran medios para examinar los resultados del proceso electoral. Y aquí en el vecindario, el monumental fraude perpetrado en la reciente votación venezolana muestra claramente los inmensos peligros del voto electrónico.

Organizaciones internacionales dedicadas al fortalecimiento de los sistemas electorales como la Fundación Internacional para los Sistemas Electorales (Ifes) y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (Idea), mencionan entre las ventajas del voto electrónico la agilidad en el conteo y la tabulación de votos, la disminución de error humano, y la reducción de votos nulos.

Sin embargo, esas entidades coinciden en señalar muchas desventajas que afectan finalmente la confianza en el proceso electoral.

Entre otras, la falta de transparencia; el uso de un sistema, que es una ‘caja negra’ en la que hay que confiar sobre la manera como se registra la decisión personal que se marcó y sobre cómo se calculan sumas y resultados; la potencial violación del secreto del voto; la dificultad de auditar procesos y resultados; el riesgo de manipulación por aquellos con acceso privilegiado al sistema o por hackers externos; la mayor posibilidad de fraude por parte de pocas personas (que intervienen en el proceso); los problemas derivados de fallas técnicas durante la jornada electoral, y la mayor posibilidad de fraudes a escala nacional que en los sistemas manuales.

Como en Colombia somos expertos en copiar lo que no funciona bien, el Congreso decidió implementar el voto electrónico en la Ley 1475/11, iniciando con las elecciones de Congreso del 2014. Por supuesto, son varios los interesados en la piñata de la multimillonaria contratación que se anuncia.

Y hay fuertes intereses en que se la lleve una firma –uno de cuyos propietarios es el Gobierno venezolano– que ha sido objeto de diversas denuncias por soborno y mal servicio, que ha organizado votaciones electrónicas en Venezuela, y que podría garantizar acá la misma transparencia y eficacia en el procesamiento de datos que se observa allá.

Poco le puede augurar un peor futuro a nuestra democracia que el uso de un sistema altamente cuestionado por su posibilidad de fraude y falta de transparencia, operado por una compañía en la que participa el Gobierno venezolano, y en las manos de una Registraduría con la altura moral de la nuestra.

El Registrador, fiel discípulo de su mentor y líder, modelo de virtudes y faro de la moral y la ética, Ernesto Samper, es conocido por el manejo que, con el combo de Purificación, le ha dado a esta entidad. El voto libre y honesto, que es el fundamento de la democracia y su bien más preciado, sufre constante amenaza. El voto electrónico ‘purificado’ puede acabar de destruirlo.

Emilio Sardi

Empresario

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado