Federico Hoyos
columnista

El propósito es Medellín

En un momento de quiebre en lo que significa una lucha por la legalidad en la capital antioqueña, se requiere un amplio apoyo de políticos.

Federico Hoyos
POR:
Federico Hoyos
mayo 03 de 2018
2018-05-03 09:02 p.m.
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Hay ocasiones en las que la situación de seguridad de un territorio determinado empeora debido a la desidia o incompetencia de sus autoridades, o cuando es tan fuerte la presión de estas que la reacción de los criminales es la de aumentar sus actividades ilícitas para generar miedo y mostrarse fuertes. La compleja situación por la que atraviesa Medellín en materia de seguridad es resultado de la segunda situación.

Después de los coletazos del crimen organizado de la ciudad durante los últimos días de abril, escribí algunos tweets en los que opinaba que los actos delictivos recientes en la ciudad obedecían a la decisión de la administración municipal de desarticular el crimen organizado, que la actitud más fácil era la de dejar pasar, dejar hacer y contrario a esto la resolución del alcalde Federico Gutiérrez de atacar el problema de raíz, requiere que todos los actores sociales nos unamos en torno a este propósito que no es más que el de la legalidad y la recuperación de la tranquilidad para los ciudadanos de Medellín, especialmente para quienes habitan los barrios más vulnerables.

En medio de likes, retweets y críticas propias de esta red social, alguien me respondió diciendo que aunque estaba de acuerdo con la intención, no entendía por qué no se sentían los resultados de dicha política. Para contestar decidí pedir datos oficiales a la administración. Estos son algunos de los más relevantes: durante el primer año de mandato, se aumentó en 132 por ciento el presupuesto destinado a las instituciones de seguridad y justicia; desde el inicio de la administración en el 2016, se ha capturado a 96 cabecillas de dichas organizaciones ilegales y se ha tenido el promedio más bajo en homicidios diarios desde 1979. Frente a esto último es necesario mencionar que si bien lo anterior es un logro de alta importancia, lo que más afecta y preocupa al ciudadano son los hurtos y extorsiones, delitos que constituyen retos enormes y que no deben ser subvalorados. No solo hay una férrea decisión por enfrentar y desarticular a las organizaciones mafiosas, sino que además hay resultados.

Resulta pertinente subrayar que el aumento de los cultivos ilícitos en diferentes regiones del país tiene repercusiones en la situación de seguridad los centros urbanos, pues el negocio prospera en medio de un momento en el cual el Gobierno Nacional ha descuidado, a todas luces, una situación que hoy enciende alarmas a nivel nacional e internacional, como lo demuestran los diferentes reclamos del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Medellín no es una isla, su estabilidad y prosperidad son las de Colombia y, de la misma manera, sus retos y dificultades son también las de todo el país. El acompañamiento del Gobierno Nacional es urgente y debe ser más robusto. En un momento de quiebre en lo que significa una lucha por la legalidad y el fortalecimiento del Estado en la capital antioqueña, se requiere un amplio apoyo de políticos, empresarios y ciudadanía en general. Más allá de diferencias políticas coyunturales, resulta necesario recordar que el propósito superior es Medellín.

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