Felipe Villar Stein

Siguen los colegios en concesión

Felipe Villar Stein
POR:
Felipe Villar Stein
junio 10 de 2014
2014-06-10 12:13 a.m.
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Es de celebrar la decisión de la Secretaría de Educación de Bogotá de continuar con las concesiones en aquellos colegios que clasificaron dentro de los 50 mejores del Distrito. La discusión sobre si debería continuar el modelo de colegios por concesión o no, se dio desde el comienzo de esta administración y tuvo demasiado tinte político.

Se pasaron el primer año argumentando que este modelo era la privatización de la educación y que ellos querían una educación pública de calidad para todos.

Luego no fueron claros con la ciudadanía al no explicar cómo iban a evaluar y decidir. La discusión fue inane y desgastó a la comunidad.

Los resultados de las concesiones son contundentes y demuestran que los privados pueden administrar lo público de manera eficiente y con calidad, y en este caso mejor de lo que lo esta haciendo el Distrito.

Ocupan siete de los primeros 10 puestos y 17 de los primeros 50, representando menos del 7 por ciento del total de colegios del Distrito.

Las cifras en deserción, retención, ingreso a la educación superior o terciaria, calidad de ambiente escolar son, en promedio, superiores a los colegios administrados directamente por el Distrito.

Las cifras deben ser contrastadas con las condiciones de la población que se atiende. El modelo de colegios en concesión nació para resolver el problema de exceso de demanda en las localidades de Bogotá. Esto coincidió con barrios de indicadores socioeconómicos bajos y ubicaciones periféricas. Con lo anterior, estos resultados son aún más impresionantes.

Del ejercicio de evaluación que planteó la Secretaría sobreviven como concesionarios la Alianza Educativa, Cafam, Colsubsidio, Don Bosco, Fe y Alegría, y Calasanz. Sin embargo, hay partes de esta decisión que deben ser revisadas.

Por ejemplo, la Alianza Educativa fue el mejor concesionario obteniendo los puestos primero, segundo, cuarto, décimo y sexagésimo sexto. Sus indicadores son excepcionales. Según lo que ha salido a la luz pública, a la Alianza se le ampliará el contrato de administración solo para los primeros cuatro colegios.

El quinto, al no estar dentro de los primeros 50, debe volver a la administración directa del Distrito.

Es entendible la necesidad de poner reglas para tomar decisiones, pero pareciera haber información suficiente para tomarlas en beneficio de los estudiantes y no a rajatabla.

¿Qué razón habría para quitarle uno de los cinco colegios al concesionario con mejores resultados? Hay que mirar toda la película y no solo la foto de una evaluación cuantitativa.

¿No habrá factores que no se hayan medido en esta evaluación que expliquen el puesto 66 y no tengan que ver con la forma de administrar? Lo mismo, en otra medida, pasa con otros concesionarios.

Cabe reconocer lo importante de esta evaluación y que la Secretaría ha empezado a dedicarle buenas horas, equipo y recursos a aprender y adaptar las buenas prácticas de los concesionarios a los otros colegios oficiales.

Queda por saber cuáles van a ser los términos y el tiempo de alargue que le darán a estas concesiones que, cabe recordar, están en manos de entidades sin ánimo de lucro de gran reconocimiento en el sector educativo.

Los que creemos en este modelo esperamos que se incluya la evaluación como parte de la fórmula para la continuidad de los contratos y que sea por la mayor cantidad de años posibles.

Felipe Villar Stein

Gerente General de T&T Teaching and Tutoring

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