‘Por un puñado de dólares’

Francisco Bamler
Opinión
POR:
Francisco Bamler
octubre 04 de 2015
2015-10-04 11:14 p.m.

Al mejor estilo del spaghetti western, Por un puñado de dólares, de Sergio Leone, en donde Joe (Clint Eastwood) se dedica a hacerle trabajos a ambos bandos, como si ninguno del otro se fuera a enterar, se convirtieron los comentarios del Ministerio de Hacienda y el Banco de la República, respecto al nivel de la tasa de cambio, en donde era bueno el dólar a 2.000 pesos, pero también los es que esté por encima de 3.000 pesos, y natural, debido a la caída del precio del petróleo. Sin duda, el país se da cuenta de estos cambios de opinión.

Además, en Colombia ya estamos cansados de escuchar a los economistas de siempre que hablan de la cacareada ‘estabilidad’ macroeconómica, compuesta por cambio fluctuante, metas para la inflación y reglas fiscales. ¿Usted cree en la estabilidad de un país, en donde su moneda se devalúa en más de 60 por ciento, en un año?

Un modelo construido por Alexandre Schwartzman y Tatiana Pinheiro, explica la evolución de la tasa de cambio con respecto al real, como función de cuatro variables, asimilable al caso colombiano: el precio de los commodities (índice CRB), el apetito global por el riesgo (índice VIX), la tasa de cambio del dólar contra las principales monedas del mundo (índice DYX) y la diferencia entre la tasa de interés local y de Estados Unidos.

Tal como sugiere el modelo, en el caso colombiano, el peso se desvaloriza ante el dólar cuando el precio de los commodities disminuye, y cuando la tasa interna de intereses baja relativamente a la externa.

También el peso colombiano se deprecia cuando el dólar se valoriza en el mercado internacional, que es lo viene sucediendo, y cuando el apetito por el riesgo cae en los mercados internacionales.

En otras palabras, es poco lo que se puede hacer ante nuestro modelo macroeconómico, toda vez que no podemos cambiar los precios internacionales de los commodities, ni el apetito global al riesgo, y, todavía menos, el valor del dólar relativamente a las demás monedas del mundo, luego, la única variable que queda para manejar es la tasa de interés doméstica, pero supeditada a la externa.

El crecimiento económico del segundo trimestre se pudo mantener, debido a la actual fortaleza de la demanda doméstica, gracias a la disminución de las importaciones líquidas, que dejan de ‘robar’ producción interna, y a la variación de inventarios de la industria, que parece aumentar, previendo mayores ventas y posibilidad de vender excedentes de exportación. Aquí, es importante que la industria tenga capacidad productiva para acompañar el crecimiento y no generar inflación.

El país tiene hoy la oportunidad de oro para crear una verdadera política de desarrollo productivo que resuelva las deficiencias estructurales, y establecer una economía menos dependiente, permitiendo competir en los mercados internacionales, mediante la aplicación de políticas de incentivos en sectores de la economía, como lo hicieron los Tigres Asiáticos, y como lo hace actualmente Suráfrica, por ejemplo, donde ha decidido fomentar la manufactura avanzada, la infraestructura, el gas natural, los servicios de exportación y la cadena de valor de la agricultura.

Sin duda, la adecuada política macroeconómica del país es condición necesaria, pero no suficiente para alcanzar estabilidad, crecimiento económico y el nivel de exportaciones que el país necesita.

Francisco Barnier G.

Asesor financiero y de banca de inversión

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado