Francisco Barnier González

Economía dependiente

Francisco Barnier González
Opinión
POR:
Francisco Barnier González
enero 14 de 2015
2015-01-14 02:59 a.m.
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La problemática de la economía colombiana no es la caída del precio del petróleo, sino su excesiva y creciente dependencia del crudo en los ingresos de la Nación y en sus exportaciones, lo que nos ha valido el título de campeones de la devaluación en los últimos meses.

La caída del precio del petróleo se dio de forma aguda y rápida, en cerca de 60 por ciento de 115 dólares, en junio del 2014, a menos de 50 dólares, que no dejó margen para que el presupuesto nacional fuera ajustado, y hoy mantener incluso los precios locales de la gasolina parece insostenible. Sin duda, precios bajos permitirían tener mayores recursos para aumentar el consumo en una economía más eficiente y competitiva que contribuye a mejorar precios de transporte y costos en la cadena productiva.

Pareciera que el Gobierno Nacional y sus funcionarios no se dieron cuenta en qué momento, pero sucede que el mundo cambió y países como EE. UU. transformaron su modelo de negocio y de pronto se volvieron autosuficientes en petróleo por el desarrollo tanto de fuentes alternativas de energía como de nuevas tecnologías de recuperación.

Esto era predecible para quienes entienden este mercado, ya que la caída de la producción convencional fue compensada con incrementos en petróleo de esquisto, permitiendo que la producción pasara de 5 millones de barriles/día en el 2008 a 9 millones de barriles/día, de acuerdo con la EIA. Este incremento en la producción de EE. UU. es mayor que la producción de Irán o Irak, lo que puso presión para la descolgada de los precios internacionales.

La caída afectará considerablemente el presupuesto nacional y la política social del Gobierno. El manejo de la economía de los últimos años es lo que ha llevado a esta situación; en vez de crear una economía más diversificada mediante una robusta política industrial de desarrollo productivo y de sus diferentes procesos industriales, nos dedicamos a creernos el cuento de que somos la economía más sobrada de la región.

Los funcionarios del Gobierno deben estar bajando a la realidad en la medida en que los precios disminuyen y el mercado anuncia que al parecer la caída va a ser más duradera. La escala y duración de la destorcida nadie la puede anticipar, y tanto economistas como analistas de la industria afirman que no es claro cuánto tiempo los precios del petróleo caerán y qué tanto.

La volatilidad e incertidumbre es parte rutinaria de la vida de Estados que dependen del petróleo, en una industria cíclica con reducciones o aumentos repentinos de sus precios. Por esto, las políticas de muchos de los Estados serios están enfocadas a reducir esta dependencia, como el caso de Arabia Saudita, que señaló que no reducirá su producción cualquiera sea el precio, y su foco es mantener su participación en el mercado, en donde la Opep, con 30 por ciento de la producción mundial, ha perdido habilidad para dictar los precios.

Debemos tener el liderazgo y la capacidad de construir una economía robusta y diversificada, mediante una política agresiva que desarrolle el conocimiento y nuestras propias capacidades, genere nuevas y mayores exportaciones, permitiendo continuar la senda de crecimiento de la economía que compense y minimice tales efectos.

Francisco Barnier González
Asesor financiero y empresarial
fbarnier@gmail.com
 

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