Francisco Barnier González

Movilidad social y crecimiento

Los colombianos deben convertirse en una clase media consumidora.

Francisco Barnier González
POR:
Francisco Barnier González
mayo 10 de 2011
2011-05-10 11:58 p.m.
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En su discurso inaugural en el 2002, el entonces presidente Lula reveló su gran ambición; “necesitamos garantizar que cada hombre o cada mujer, por más pobre que sea, tenga el derecho de tomar desayuno, almorzar y comer todo santo día”.

Durante sus años de gobierno Lula lideró una revolución de consumo que hizo del mercado doméstico su gran triunfo, acreditando en la estabilidad monetaria como precondición para que todas las otras cosas sucedieran en Brasil.

Esa determinación de inclusión social y sus mecanismos de distribución de renta fueron fundamentales para la expansión del crédito y la creación de un mercado interno fuerte que hoy el Gobierno de Dilma Rousseff pretende fortalecer aún más. La distribución de la renta de los brasileños por clases socioeconómicas mudó radicalmente en los últimos 5 años.

De acuerdo con la encuesta Observador Brasil 2011, realizada por el Instituto Ipsos en el 2011 para el Grupo Cetelem BGN (BNP Paribas), el cambio en la distribución ocurrido entre el 2005 y el 2010 se dio en razón del aumento real de la renta que llevó a una gran movilidad social.

En el periodo mencionado, la clase media o clase C se transformó en el más numeroso estrato socioeconómico de la población al crecer más de 38,9 millones para alcanzar 101,6 millones que representan hoy el 53% de la población brasileña y las clases A y B aumentaron 15,8 millones, para alcanzar 42,2 millones de personas. 

En términos relativos, las cifras impresionan más. En el 2005, las clases A, B y C juntas correspondían al 49% de la población; en el 2010, ellas sumaron el 74%. Sólo en el año pasado 31 millones de brasileños ascendieron socialmente. De ese total, cerca de 19 millones salieron de las clases D y E y engrosaron la clase media y cerca de 12 millones de personas pasaron de la clase C para las clases de mayor poder adquisitivo A y B. 

Otro dato relevante de la encuesta es el aumento de la renta promedio mensual familiar. En el 2005, las clases D y E presentaban promedio de renta disponible negativa. En el 2010, hubo ya un cambio radical y ese grupo consiguió superar la marca de los 100 reales, unos 60 dólares de renta disponible.

Los factores necesarios para llegar a este resultado fueron el aumento real del salario mínimo, la reducción de los precios de bienes durables, el acceso al crédito con plazos largos e intereses menores y los programas sociales que colocaron más recursos en el bolsillo de los brasileros. 

Todo lo anterior está convirtiendo a Brasil en un círculo virtuoso de distribución de renta, justicia social y crecimiento. En Colombia la apuesta de un crecimiento mayor de la economía sería posible si millones de colombianos pudieran convertirse en una poderosa clase media consumidora. 

A semejanza de Brasil, aumentos del salario mínimo por encima de la inflación no tendrían por qué asustarnos si la industria está preparada con capacidad instalada suficiente y el país cuenta con mecanismos para regular la oferta de alimentos que absorban estos crecimientos de consumo en el corto plazo. Lo anterior, manteniendo los pilares macroeconómicos que el país ha construido durante estos últimos años y alcanzando sus objetivos sociales.  

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