Francisco Barnier González

Paro y política agraria

Francisco Barnier González
POR:
Francisco Barnier González
septiembre 03 de 2013
2013-09-03 12:10 a.m.
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Ya son más de 20 años de apertura comercial y de ingenuidad, magnificados con la firma de los TLC, en creer que todo esto nos iría a traer mayor riqueza en el campo colombiano, cuando estaba previsto que los países ricos no irían a cambiar sus políticas agrícolas de subvenciones.

Lo que nos queda después de todo este tiempo es un sector agropecuario con desempleo, pobreza e inestabilidad dentro de un circuito económico mundial diseñado, desde hace muchos años, bajo un sistema de ventas a pérdida en el inicio de la cadena para mantener precios bajos.

Los objetivos de la política agropecuaria en el mundo han sido conservar la estabilidad de precios, garantizar el suministro y la autosuficiencia de alimentos, sostener los ingresos de los agricultores, y mantener vivas las comunidades rurales.

En el caso colombiano, es necesario formular políticas que correspondan a sus necesidades particulares, a fin de poder alcanzar los objetivos de desarrollo del campo.

Una propuesta es establecer un ‘programa nacional de fortalecimiento de la agricultura familiar’, que contribuya a implantar políticas que promuevan la valorización de los productos y servicios de la agricultura familiar mediante acciones de apoyo a la producción, diversificación y comercialización.

El programa debe crear las condiciones para que las familias agricultoras puedan mejorar la calidad de sus productos, asegurando más capital y protección tanto a la producción como a la renta.

Este conjunto de políticas debe permitir el acceso a tecnologías adecuadas y el aprovechamiento de nuevas oportunidades, proporcionando seguridad alimentaria, sostenibilidad ambiental y aumento de la renta familiar con riesgo reducido o inexistente.

Finalmente, las políticas deben estar acompañadas de servicios de asistencia técnica y extensión rural, cuyo objetivo es mejorar la renta y calidad de vida de las familias rurales.

Las subvenciones agrícolas permiten subsanar eficientemente diversos tipos de deficiencias del mercado. Los compromisos en materia de ayuda interna ante la OMC se distinguen en función del grado en que se estima distorsionan los mercados.

Existen los llamados compartimentos verde, ámbar y azul, que determinan los compromisos de reducción de las subvenciones ante este organismo.

Las subvenciones del compartimento verde son las más disociadas de las decisiones relativas a la producción –tales como los pagos directos al productor– por lo que no estarían sujetas a los compromisos de reducción en el marco de la Medida Global de Ayuda (MGA), pero no deben contener ningún elemento de sostenimiento de los precios.

Sin embargo, podría ser necesario incluir, en menor escala, subsidios al sostenimiento de precios, al uso de insumos agrícolas y al volumen de producción.

Por otra parte, el sector público debe intensificar las inversiones de infraestructura, tales como vías, sistemas de irrigación, depósitos, cuartos fríos, así como aumentar la investigación e innovación agraria, y en la formación de los agricultores, fortaleciendo la información y el acceso a los mercados, en particular de los pequeños agricultores.

Si el país quiere una paz sostenible y un crecimiento durable e incluyente, debe rediseñar el Ministerio de Agricultura y fortalecer instituciones como el Banco Agrario, con el poder y la capacidad real de resolver los problemas del agro colombiano.

Francisco Barnier González

Consultor privado

fbarnier@gmail.com

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