Francisco Barnier González

Sembrar el desarrollo productivo regional

Francisco Barnier González
Opinión
POR:
Francisco Barnier González
julio 08 de 2014
2014-07-08 01:15 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbc5932c2c.png

Para que la añorada paz sea sostenible, requiere profundas reformas, entre otras, formular un plan coherente de políticas de desarrollo productivo que responda a las regiones, integrando campo y ciudad.

El profesor Lauchlin Currie enseñaba que “el aumento de la productividad de la agricultura, asociado con los bajos precios y la baja elasticidad de la demanda de los productos agrícolas, tiene como efecto no el incremento del promedio de los ingresos de los agricultores pobres, sino proveer oportunidad de trabajo en las ciudades”.

Sin embargo, entre mayor sea la productividad de la agricultura por hombre y por hectárea, mayor serán los salarios y la formalización del trabajo y, por ende, más alta será la migración hacia los centros urbanos.

Teniendo en cuenta que un gran número de agricultores en Colombia constituye una agricultura de subsistencia, este proceso se intensificaría rápidamente.

Es necesario que el Gobierno integre políticas de desarrollo productivo regional al fortalecimiento de productores empresariales y de agricultura familiar, acompañado del estímulo de cadenas productivas regionales enteras que reduzca la amplitud de estos desequilibrios.

Lo anterior debe permitir la generación suficiente de empleos regionales productivos que absorba la migración rural-urbana, incremente los ingresos per cápita y reduzca desigualdades.

El Censo Agropecuario del 2006 de Brasil ejemplifica cómo la agricultura familiar representa el 84,4 % de los establecimientos brasileños y apenas el 24,3 % del área y una tercera parte de la producción, pero es responsable de gran parte de la seguridad alimentaria como proveedora de alimentos del mercado interno.

Este comportamiento similar en Colombia lo debería confirmar el próximo censo agropecuario.

El programa debe garantizar la diversificación y transformación productiva, recuperar el espacio perdido en el comercio de productos manufacturados, segmentando por regiones y concentrando en sectores específicos según las particularidades regionales mediante subsidios, beneficios fiscales, líneas de crédito especiales y banca de inversión, uso del poder de compra, preferencia a las empresas, entre otras.

Tampoco la política productiva regional se resume a una lista de políticas específicas que va más allá con infraestructura, educación técnica, salud, centros de investigación y ambiente de colaboración del sector público con grupos empresariales privados.

Lo anterior debe crear condiciones para ampliar la competitividad de las industrias y elevar las ventas externas de mayor valor agregado. Para esto, debe apoyarse la internacionalización de estas empresas.

Un ejemplo en Brasil es el caso de los grupos Marfrig, JBS/Friboi y Brasil Foods, posicionados como los mayores distribuidores de proteínas animales del mundo.

La carne de res, cerdo y pollo exportada por ese país, así como otros productos agrícolas, no son simples commodities, sino productos de mayor valor agregado y tecnológico.

La importancia de tener a la industria y sector agropecuario en el centro de la estrategia es la forma de crecer más y mejor, alcanzar el avance y justicia social que necesita el país, así como lograr mayor bienestar con un reparto de la riqueza menos desigual.

Para desarrollar este programa es fundamental un trabajo conjunto entre Minagricultura y un Ministerio de Industria que proteja los intereses de los industriales.

Francisco Barnier G.

Consultor Privado

fbarnier@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
lunes
martes
miércoles
jueves
viernes
sábado