Francisco De Paula Gómez
coyuntura

‘Brexit’, política irresponsable con la salud

Impulsar en la población falsos temores y esperanzas relacionadas con asuntos de bienestar público es tremendamente efectista, pero también peligroso.

Francisco De Paula Gómez
Opinión
POR:
Francisco De Paula Gómez
septiembre 05 de 2016
2016-09-05 06:38 p.m.
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El resultado de la votación del referéndum en Inglaterra para dejar la Unión Europea aún tiene sin aliento al mundo occidental, incluso a los mismos británicos, que cuando salieron a ‘votar por el sí’, abandonando el sueño de unidad europea, no se imaginaban ni de lejos qué clase de consecuencias tendría, y pareciera que ahora muchos ‘lloran sobre la leche derramada’, arrepentidos por haber votado en favor del ‘Brexit’.

Al poco tiempo de anunciarse el resultado, las cosas no podrían haber ido peor, se desplomó la libra esterlina, la bolsa de valores de Londres sufrió pérdidas enormes; además, los líderes que de una u otra manera propusieron el ‘Brexit’ -el primer ministro David Cameron quien irresponsablemente ofreció el referéndum, y los líderes ultranacionalistas que lo impulsaron- terminaron todos renunciando. Resultó que la mayoría de promesas hechas para votar por la salida eran falsas, y luego, ha quedado un escenario generalizado de incertidumbre profunda, que además amenaza con partir en pedazos al Reino Unido porque Escocia e Irlanda del Norte no se quieren retirar de la Unión Europea.

Ni qué decir sobre la reactivación de temores y desconfianza por viejas rencillas, que independientemente de lo que se diga, ahí están. Solo basta hablar con cualquier ciudadano europeo para percibirlo.

A todo esto se llegó porque los nacionalistas que impulsaban la salida del Reino Unido -conformado por Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte- utilizaron, entre otras cosas, una campaña sistemática y mentirosa dirigida a decirles a los británicos que si se retiraban de la Unión Europea, se ahorrarían la menuda cifra de 350 millones de libras esterlinas semanales que iban a financiar la Unión Europea, y que, mejor, podrían financiar con eso su Sistema Nacional de Salud inglés.

Es importante recordar que en pocos países del mundo los ciudadanos quieren tanto a su sistema de salud como los británicos, para quienes su NHS (National Health System por sus siglas en inglés) es motivo de orgullo desde su creación en 1948, y desde la reina hasta el más sencillo de sus súbditos lo defienden a capa y espada, tanto que en la época de Margaret Thatcher su ministro de Hacienda bromeaba diciendo “la sanidad pública es lo más parecido que un inglés tiene a una religión”. Sin duda es uno de los mejores sistemas de salud del mundo, pero también debe decirse que tiene restricciones de acceso, y que las listas de espera para lograr muchos tratamientos médico-quirúrgicos reiteradamente han sido denunciadas como excesivamente largas.

“Piensa en el NHS cuando vayas a votar” era una de las consignas de los partidarios del ‘Brexit’, que una y otra vez insistieron en que era absolutamente necesario salir de la Unión Europea para obtener más dinero dirigido a la atención médica de ancianos, mujeres y niños. Incluso, se pintaron leyendas en algunos de los tradicionales buses rojos londinenses, señalando que votando en favor del ‘Brexit’ podrían fondear mejor su sistema de salud, en vez de enviar millones de libras a la UE.

Pues bien, no pasó ni un solo día y a la mañana siguiente de haberse conocido el resultado del referéndum, que con 16,9 millones de votos indicaba que la voluntad del pueblo era retirarse de la Unión Europea, el máximo promotor del ‘Brexit’, Nigel Farage, salió cínicamente a decirles a todos los británicos que no, que él nunca había prometido fondos para la salud, alegando en el reconocido programa televisivo Good Morning Britain que “No, no puedo garantizarlo, y nunca pude haber hecho esa afirmación. Ese fue uno de los errores que creo que hizo la campaña por el ‘Leave’”, rematando además, “No fue uno de mis anuncios, ¡te lo puedo asegurar! Creo que cometieron un error al hacer eso”; y una semana después renunció como líder del partido político Ukip que lideraba. Fácil.

Así que con base en una campaña de corte ultranacionalista, políticos ‘avivatos’ lograron confundir a millones de ciudadanos altamente educados, con falsas promesas económicas, de libertad, patrioterismo, y urgiendo también esperanzas y temores relacionados con la salud pública.

Todo lo ocurrido alrededor del ‘Brexit’ deja muchas enseñanzas, pero, sin duda, una de las más importantes es que impulsar en la población falsos temores y esperanzas relacionadas con asuntos de salud pública es tremendamente efectista, pero también peligroso.

Como pudo verse en este caso, con frecuencia líderes irresponsables utilizan a su acomodo y beneficio este tipo de argumentos y temores, lo que por supuesto también ocurre en estas latitudes, donde oportunistas, políticos, y hasta funcionarios públicos, proponen lo incumplible y siembran juicios erróneos con respecto al sistema de salud y a las entidades que en él operan.

Infortunadamente la información existente sobre salud en Colombia es incompleta y le falta transparencia, caldo de cultivo perfecto para el accionar de iniciativas, cualesquiera que ellas sean, que muchas veces esconden la intensión de rematar al sistema de salud, sacrificar a tal o cual institución, u ocultar la corrupción, la politiquería y la ineficiencia.

Francisco de Paula Gómez,
Experto en Economía y Salud Pública.

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