Francisco De Paula Gómez
análisis

Dengue, peor que zika y el chicunguña

En los últimos 10 años, la forma grave de la primera enfermedad ha producido alrededor de 1.000 muertes y un promedio de 3.600 casos críticos al año.

Francisco De Paula Gómez
Opinión
POR:
Francisco De Paula Gómez
julio 26 de 2016
2016-07-26 06:57 p.m.
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A veces pasa que ante la presencia de un forastero poco amigable la gente reacciona con temor, olvidando sus prioridades previas. Para ser honestos, zika y chicunguña son enfermedades foráneas más serias que ‘poco amigables’, pues han tenido impactos negativos sobre la salud de las personas y la salud pública, pero debido a su reciente presencia en Colombia, tanto la población general como los servicios de salud y los medios de comunicación olvidaron que ya había en el país una difícil enfermedad residente, que solo durante el año pasado causó setenta y dos muertes confirmadas (72) y en lo corrido de este ya va por encima de ciento sesenta y ocho muertes probables (168), además de complicaciones graves a miles de colombianos de todos los estratos y condiciones: el dengue.

El dengue es viejo conocido de los servicios de salud pública del país, y de acuerdo con los registros epidemiológicos oficiales, además de mantener miles de casos permanentes de enfermos, ha producido varias epidemias graves, la última de ellas hace tres años. En los últimos diez años, la forma grave de esta insidiosa enfermedad ha producido alrededor de 1.000 muertes y un promedio de 3.600 casos graves cada año. En Colombia, el virus del Dengue es transmitido a través del mismo mosquito que transmite zika y chicunguña, el aedes aegypti, y se enferman unas 70.000 personas por año. Preocupante.

En el caso del chicunguña, debido a que era una enfermedad desconocida en estas latitudes, cuando llegó, generó un pico de enfermos y gran nerviosismo entre 2014 y 2015; hoy, la presencia de la enfermedad, aunque es motivo de vigilancia y acciones dentro del sistema de salud, ha dejado de ser la preocupación que en su momento fue.

El zika, también una enfermedad extraña y nueva para la población colombiana, ha tenido un preocupante impacto, particularmente por el hecho que puede generar deformaciones (microcefalia) en hijos de mujeres embarazadas picadas por el mosquito e infectadas con el virus. Y sin duda es una realidad que debe ser atendida con total cuidado por parte, no solo de los servicios de salud, sino por la población general. Ahora, es cierto que estamos lejos de una situación tan grave como la de Brasil por ejemplo, y hay que mantener esfuerzos para disminuir su presencia.

Lo que no se ve para el observador desprevenido, es que detrás de ese telón de fondo de zika y chicunguña, permanecen campantes las muchas muertes y complicaciones generadas por el dengue en el país, particularmente en zonas y ciudades húmedas, calurosas y en donde vive el mosquito que transmite también las otras dos, o sea, casi el 70% del territorio colombiano.

Así que es importante llamar la atención que aunque preocuparse por zika y chicunguña es necesario de este tridente que amenaza la salud de la población, es precisamente el dengue el más incisivo y grave de los tres, el que causa mucha más mortalidad, más número de enfermos, más complicaciones, y muchísimos más costos a los servicios de salud.

Por ser las tres enfermedades de carácter transmisible, se han venido buscando alternativas para prevenirlas mediante la vacunación de las poblaciones afectadas. Tanto en el caso del zika como del chicunguña, las vacunas están aún en fases tempranas de desarrollo, y probablemente no antes de dos a cinco años se tendrían a disposición del público; en el caso del dengue existe una vacuna bien desarrollada que parece tener impactos positivos.

Bien sea por el cambio climático y el calentamiento global, por el aumento de la población en centros urbanos -muchos de ellos con deficiencias sanitarias-, por la falta de estrategias para evitar una mayor propagación del mosquito, y probablemente porque falta incorporar nuevas tecnologías en la lucha contra la enfermedad, el dengue ha aumentado su presencia en Latinoamérica a unas tasas verdaderamente alarmantes.
Es tan preocupante el asunto, que ante el crecimiento de hasta 30 veces de presencia de la enfermedad en muchos países, la Organización Mundial de la Salud ha desarrollado un plan para enfrentarla y la ha incorporado como una de las prioridades para países afectados, Colombia incluida.

Este es el tipo de enfermedades en las cuales realmente pueden desarrollarse efectivas estrategias de prevención, con verdaderos impactos sobre el estado de salud de la población y su calidad de vida. Pero debido a que las intervenciones contra el dengue no parecen haber sido muy efectivas, éste continúa creciendo aceleradamente y cada tanto termina en brotes epidémicos con altos costos en salud, vidas, urgencias para los servicios sanitarios, y también hay que decirlo, con impactos negativos para la economía.
Así que vale la pena revisar juiciosamente, por parte de todos los estamentos involucrados, cuáles pueden ser las estrategias para enfrentar el dengue en Colombia, antes que se presente la próxima epidemia.

Francisco De Paula Gómez,
experto en salud pública y economía.

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