Francisco De Paula Gómez

Subsidiar salud y destruir empleo formal

Francisco De Paula Gómez
Opinión
POR:
Francisco De Paula Gómez
octubre 19 de 2012
2012-10-19 01:48 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c61e9b825fa.png

Seguramente no fue el propósito, pero parece que eso es lo que se consigue al crecer el régimen subsidiado de salud para forzar el logro de la cobertura universal.

Aunque voces autorizadas le señalaron a los responsables de estas decisiones, que para hacer sostenible la financiación del sistema de salud había que fundamentarla en el empleo formal, como lo establecía la reforma de 1993, poca atención se prestó, y del tema pocos quieren hablar.

Hay dos tipos de planes de salud: el POS contributivo, con un plan ‘completo’ de servicios de salud, y el POS subsidiado, que hasta el primero de julio proveía la mitad de los servicios del primero.

El contributivo es para quienes trabajan y lo pagan con impuestos de su nómina; el subsidiado, destinado a personas sin capacidad de pago, se financia básicamente con recursos públicos.

Son 22,5 millones de afiliados al subsidiado y 19,3 millones al contributivo, y del último solo pagan 9,3 millones, el resto son beneficiarios.

Promover afiliaciones subsidiado por años, y, además, haber igualado premiosamente los dos planes mediante la llamada unificación del POS, desencadena incentivos perversos contra la autofinanciación del sistema de salud y fomenta informalidad y subempleo.

Aunque suene bien ‘que la población asegurada alcanza el 94,9%, y que todos reciben los mismos servicios’, no se establecieron mecanismos para evitar poner en riesgo después, la sostenibilidad de ese logro.

No es secreto que en amplios sectores se evaden sistemáticamente obligaciones de seguridad social. La historia es bien conocida en construcción, agro y transporte, donde es frecuente que el empleado pida ‘que no le descuenten la salud porque tiene carnet del Sisbén’, o, que los empleadores exijan la afiliación previa al subsidiado para dar trabajo. Unos y otros encuentran ventajas económicas de corto plazo, pero que se constituyen en acuerdos ilegales que atentan contra la calidad del empleo, del trabajador, del sistema de seguridad social de salud, y el país.

Para parte de la población la decisión es sencilla: si se puede entrar al sistema de salud sin aportar nada y, además, recibir lo mismo que los que sí contribuyen, ¿quién quiere pagar al contributivo?

El comportamiento de evadir el pago a la salud es la cuota inicial para asimismo evadir aportes a pensiones, a riesgos profesionales, etc.

En Colombia, hay millones de pobres que tienen derecho a recibir completos servicios de salud, eso no está en discusión; y si el régimen subsidiado es el vehículo para ello, perfecto.

Lo que no está bien, es que se abran compuertas para que se lucren del subsidio los que no lo deben hacer. Reconocidas investigaciones indican que entre evasión y elusión al sistema de salud, se pierde el 30% de sus ingresos, unos $8 billones anuales.

Si usted aún no está convencido, solo pregúntese, ¿y los aportes a seguridad social de mi empleada doméstica? La respuesta podría alarmarle.

Francisco De Paula Gómez

Presidente de Afidro

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado