Francisco Montes

Macroeconomía en aguas tibias

Francisco Montes
Opinión
POR:
Francisco Montes
noviembre 07 de 2014
2014-11-07 03:51 a.m.
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La inversión debe tener como fuente, primordialmente, el ahorro o la acumulación de capital. Sin embargo, Colombia no tiene la fuerza económica suficiente para invertir en la infraestructura necesaria que le permita alcanzar ventajas competitivas.

Es irresponsable afirmar que el afán del Ministerio de Hacienda por la búsqueda de recursos, a través de una nueva reforma tributaria, es producto de los compromisos adquiridos en la campaña presidencial. Mejor decir las cosas como verdaderamente son. La búsqueda de recursos es porque Colombia requiere infraestructura competitiva y enfrenta innumerables problemas socioeconómicos que en gobiernos anteriores se habían manejado con imaginarios.

Se construyó la costumbre de mostrar al público el estado de la economía por medio de indicadores agregados.

Ello trajo como consecuencia líneas confusas que impidieron el entendimiento de la relación entre el crecimiento económico, el consumo y el desempleo. Esos números agregados (por ejemplo, el PIB) crearon percepción de confort, estabilidad y crecimiento macroeconómico. No obstante, estuvo rondando por los pasillos la duda.

Hoy, urge respuesta a la falta de recursos financieros para invertir. La búsqueda de una solución para evitar que Colombia caiga en un letargo, dado el nivel de rezago en la acumulación de capital productivo, es inminente. Si esta no se encuentra, llegaremos a lo que se denomina ‘estado estacionario’ y a un posterior estancamiento.

Técnicamente ‘estado estacionario’ es cuando el ahorro por persona es igual a la inversión mínima. Lo anterior da como resultado que el capital por persona es igual a cero. Si ello es así quiere decir que el capital en realidad no crece y se mantiene constante. En este sentido, sigue que el consumo y el producto también lo serán y, en esa medida, crecerán al mismo ritmo de la población. Lo grave del asunto es que el producto marginal del capital tiende a cero y la población en el país crece a grandes ritmos. Es decir, el capital no está produciendo lo necesario. Entonces, una economía en la cual el capital no produce, se estanca.

¿Qué ha pasado con la productividad del capital en los últimos años? El mensaje recibido es que la economía alcanzó una senda de crecimiento tipo crucero. Sin embargo, si ello hubiese sido en términos reales, el Ministerio de Hacienda no tendría que estar afanosamente haciendo maniobras de todo tipo para conseguir recursos. Por un lado, se intentó la venta de Isagen, por otro, la emisión de bonos, y ahora vamos a otra reforma tributaria. ¿Por qué no empezamos a buscar la solución en la pérdida de la productividad del supuesto capital que se construyó entre el 2002 y el 2010?

Pero la economía ha tenido salvavidas: el petróleo y el gasto público. Estos dos aspectos han sido oxígeno. Pero lo serán por poco tiempo.

Francisco Montes V.
Magíster en Economía
fjmontes4@hotmail.com
 

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