Francisco Montes

‘Las oscuras fuerzas del mercado’

Francisco Montes
POR:
Francisco Montes
junio 07 de 2013
2013-06-07 03:37 a.m.
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El nobel en Economía Joseph Stiglitz, en su libro El precio de la Desigualdad, habla de las fuerzas del mercado. En el texto afirma que estas son reales, pero que las instituciones las pueden condicionar. El resultado de ello es que funcionan para unos y no para otros. Agrega que también se pueden restringir por las normas sociales.

En Colombia, el asunto no es diferente. Citaré dos sectores en los cuales pueden existir esas fuerzas alimentadas por el voz a voz de la información asimétrica. Los ramos son el cambiario y la construcción.

En alguna ocasión se me ocurrió ir a una casa de cambio y pregunté cómo hacían para definir el precio del dólar que venderían ese día. Me dijeron que el precio se formaba por la oferta y la demanda, y por eso, ese día, la diferencia de cinco pesos entre las casas de cambio. En otra me dijeron que existen vendedores mayoristas y exigen una compra mínima de 10 mil dólares por casa de cambio. Ante ello, pregunté: ¿quién o quiénes son? La respuesta fue un silencio absoluto.

¿Quién les ha dicho a esos vendedores que ese precio se formó, en ese caso, por la acción de la oferta y la demanda, y como producto de ello resultó una diferencia de cinco pesos? ¿En el Gobierno, quién controla, o es que nadie tiene competencia y, en esa medida, estamos ante tierra de nadie y, por ello, las casas de cambio son Colombia aparte? Al parecer nadie puede hacer nada.

Con respecto a construcción, hay dos fuerzas. La que dice que no hay burbuja y la de los que decimos que sí. Los primeros afirman que el elevado precio se debe a la escasez de tierra y a la buena dinámica económica.

Siendo así, el motivo ‘escasez de tierra’ nos lleva a pensar que hay poca oferta y es aquí donde se materializa el poder oscuro de la escasez, y ello requiere que vayamos, como dice el economista Tim Harford, al “mundo de la verdad” y acabar con la información privilegiada.

Si hay buena dinámica, es incompatible, pues estaríamos refutando el principio básico de los mercados competitivos.

Según la Superintendencia Financiera, de acuerdo a datos reportados por entidades bancarias, el crédito para construcción en diciembre del 2011 ascendía a 10 billones de pesos, y para el 2012 a 15 billones de pesos. La cartera tipo A subió 45 por ciento; la B, 6 por ciento; la C, más del 100; la D, 80, y la E, 39 por ciento.

Esto nos dice que puede existir deterioro en las finanzas de los deudores. Se pueden ver vasos comunicantes en la clasificación del riesgo. Entonces, ¿por qué la buena dinámica económica de la que hablan no mantiene los estándares de clasificación?

Francisco Montes

Magíster en Economía

fjmontes4@hotmail.com

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