Gabriel Rosas Vega

Un aporte más a la inflexibilidad

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
octubre 25 de 2012
2012-10-25 12:19 a.m.
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Tal vez, sin proponérselo, el Gobierno Nacional en el proyecto de reforma tributaria introduce un nuevo factor de inflexibilidad presupuestaria que se convierte en obstáculo para la debida aplicación de la regla fiscal, instrumento diseñado para evitar la indisciplina y el descontrol en el ámbito de las finanzas oficiales. Veamos en qué consiste la cuestión.

Para resolver el complejo problema que entraña el desmonte de los tributos parafiscales, la administración Santos comienza el proceso eliminando los rubros de ingreso con los cuales se financian los servicios del Sena y IBCF.

La exclusión de los dos significa reducirle 13 puntos a la aludida carga. Al mismo tiempo, para recuperar esos ingresos y, en consecuencia, no dejar sin recursos a las dos entidades claves para la política de gasto social, prevé la creación de un impuesto nuevo con destinación específica, denominado ‘Impuesto sobre la renta para la equidad (IE)’.

Con el gravamen se cumple el objetivo de facilitar el descargue del peso que soporta la nómina, pues se produce un cambio de la base sobre la cual se liquidará, pero con el mismo impacto en cuanto a recaudo efectivo.

Puesto en términos más simples: la incidencia de los tributos destinados a financiar los servicios del Sena y el ICBF ya no provendrán de la nómina, sino del presupuesto general de la nación, solo que la fuente es un tributo con destinación específica.

Por lo pronto, no voy a discutir la cuestión de las rentas con destinación específica –por cierto, prohibidas por la propia Constitución, siempre que no sean para gasto social– y la suficiencia o el riesgo de insuficiencia de los recursos a captar por la nueva vía. Para efectos prácticos, me referiré al aporte que brinda la norma al incremento de la inflexibilidad, ya de por sí obstáculo para el funcionamiento de la regla fiscal.

Bien es sabido que para que el Gobierno pueda acomodar sus finanzas y generar un resultado fiscal dentro de las condiciones deseadas, es necesario que no hayan restricciones que limiten las capacidades de ajuste.

Infortunadamente, en Colombia existe un número apreciable de normas o disposiciones que reducen la autonomía del Gobierno para modificar el gasto; también hay un conjunto de beneficios tributarios que actúan en la misma dirección, y, qué decir de las nuevas exigencias de gasto asociadas con sentencias de la Corte Constitucional, que demandan recursos adicionales del Estado.

Entonces, la inflexibilidad es uno de los rasgos más característicos del presupuesto público.

Esta se origina en normas de orden constitucional y legal que establecen las llamadas rentas con destinación específica.

Como es apenas obvio, con esos impedimentos se restringe la capacidad del Ejecutivo para adelantar los procesos de ajuste fiscal y, desde luego, para orientar los recursos públicos en función de las prioridades del gasto.

Dadas las anteriores condiciones, con la creación del nuevo impuesto, cuya destinación es financiar los gastos del Sena y el ICBF, lo que en materia presupuestal se está haciendo es adicionar otra barrera al ya poblado bosque de inflexibilidades que perturban los programas de ajuste, y, por ende, la disciplina fiscal.

Aunque poco interés se le ha prestado a la implantación de la regla fiscal, es conveniente que nos vayamos familiarizando con el tema, pues el futuro de la intervención estará signado por esta figura.

Gabriel Rosas Vega

Exministro de Agricultura

rosgo12@hotmail.com

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