Gabriel Rosas Vega

¿Para dónde va el café?

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
julio 04 de 2013
2013-07-04 12:21 a.m.
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Con inocultables signos de desesperación, las gentes vinculadas al café, ante la complicada situación que muestra la industria cafetera en el país y, aun, en el exterior, se formulan este interrogante: ¿para dónde va el café?

Hasta ahora, y a pesar de las continuas declaraciones de las directivas cafeteras sobre una supuesta recuperación del cultivo, aún no hay trazas de tal. Antes, por el contrario, el panorama continúa oscureciéndose y la información de la actividad es cada día más desalentadora, tal como se demuestra con el último dato del estimativo de producción proyectado para este año.

Un raquítico volumen de producción de ocho millones de sacos solo sirven para desalentar a los vinculados al sector. Pero en rigor, ¿qué es lo que ocurre o está sucediendo en la zona cafetera? En mi opinión, hay más de una razón que sirve para explicarlo. Los factores estructurales varias veces mencionados: infestación de roya y broca, pérdida de competitividad por motivos climáticos, disminución de la productividad por tamaño de las fincas cultivables, envejecimiento de los cafetales y errado manejo de la política comercial.

No obstante, hay dos motivos de fondo que han afectado al sector, sin que se esté brindando la debida atención. En primer lugar, el renglón agrícola que más ha sufrido el impacto del fenómeno del cambio climático ese es, sin temor a equivocación, el cafetero. Los cambios de temperatura han influido negativamente en la productividad e incluso han alterado el mapa geográfico de la caficultura. Hoy no se habla del eje cafetero con temperaturas entre 18 y 20 grados centígrados y de alguna estacionalidad en la producción. La ventaja comparativa de antaño, definida por una producción permanente, ha ido abandonando lentamente las zonas cafeteras. Para corroborar este aserto basta indicar que ahora los principales productores están localizados al sur del país, concretamente en los departamentos del Huila, Nariño, Cauca, sur del Valle del Cauca y Caquetá. Estas zonas cuentan con una configuración distinta a la tradicional zona cafetera del centro y del norte del país. El solo hecho de registrarse este cambio ameritaría una política particular especial y diferenciada de manera que consulte las necesidades de la respectiva región.

Ahora bien, no solo ha sido la alteración de la geografía la que ha impactado la zona, sino también el estilo de vida y las formas de atención de los problemas y sus soluciones. El agricultor ha vuelto a depender del minifundio, la relación entre propietarios es diferente y la permanencia en los campos es menor por la necesidad de los agricultores de buscar soluciones a sus problemas en otras latitudes. En otros términos, la idiosincrasia del cultivador es hoy distinta a la que prevalecía en las zonas tradicionalmente productoras.

Lo cierto es que el país se halla en una encrucijada por obra y gracia del cultivo que hizo posible el desarrollo nacional. De esta manera, creo que llegó el momento de que todos los colombianos decidan si quieren un país de agricultores paupérrimos. Es necesario construir en el espacio geográfico, el país que satisfaga la demanda de alimentos y materias primas del mundo. Esto, en opinión de los analistas, es posible sacarlo adelante haciendo alianzas entre pequeños y medianos productores, y entre estos mismos pequeños para obtener las economías de escala y los planes de retroactividad.

Gabriel Rosas Vega

Exministro de Agricultura

rosgo12@hotmail.com

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