Gabriel Rosas Vega

Cambio climático: pura cháchara

Aunque se ha dicho muchas veces, los impactos del cambio climático sobre la agricultura pueden ser -ya lo son- devastadores en distintas zonas del orbe.

Gabriel Rosas Vega
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Gabriel Rosas Vega
diciembre 06 de 2012
2012-12-06 12:57 a.m.
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Como dicen los jóvenes, cuando quieren expresar el descontento que les causa la carencia de contenido o la vaguedad de una presentación que se quiere mostrar en forma de realidad, con ellos podemos decir que en cuanto al cambio climático y las formas de enfrentarlo, la cantidad de cháchara que se ha escrito y dicho es fenomenal. A sabiendas de que las consecuencias para la agricultura serán funestas, pero más graves para campesinos más pobres, no hay indicios de acciones concretas enderezadas a enmendar los problemas.

Siendo las economías más pudientes (EE. UU. y China), las responsables del fenómeno -entre las dos producen el 40% del CO2- y, por obvias razones, las llamadas a una mayor contribución con miras a encontrar soluciones, sorprende que el punto fijo de su horizonte económico sea no atrasar el crecimiento.

En forma paladina, las dos se han negado sistemáticamente a aceptar las decisiones tomadas en los foros en los cuales se discuten las alternativas de política. A ellos solo les importa el bienestar y buen vivir de sus coterráneos, dado que no se pueden dar el lujo de distraer esfuerzos y recursos para cosas distintas a sostener el consumismo exagerado que los caracteriza: ni más faltaba, advierten, cambiar el decorado del escenario de injusticia no nos interesa.

Aunque se ha dicho muchas veces, los impactos del cambio climático sobre la agricultura pueden ser -ya lo son- devastadores en distintas zonas del orbe. No son inventos, ni amenazas sin fundamento las afirmaciones que se hacen sobre las tremendas dificultades. La evidencia científica acerca de la seriedad de las amenazas del clima para la agricultura es muy clara en la actualidad, pero su magnitud exacta es incierta debido a las complejas interacciones y a los procesos de retroalimentación en el ecosistema y la economía.

Sin duda, la degradación de los recursos naturales mengua la base para la producción agrícola e incrementa la vulnerabilidad del riesgo, imponiendo elevadas pérdidas económicas como resultado de un uso no sustentable de los recursos naturales. Al mismo tiempo, la agricultura es con frecuencia la principal puerta de entrada para la realización de intervenciones orientadas a la protección del medio ambiente. Es el mayor usuario de la tierra y del agua, una fuente importante de la emisión de gases tipo invernadero y la principal causa de la conversión de los ecosistemas naturales y la pérdida de biodiversidad. Por ese motivo, no se pueden confundir los fines con los medios. Los complejos enlaces entre los programas de la agricultura y el medio ambiente sugieren un enfoque integrado de políticas.

La gran influencia ambiental de la agricultura sobre los recursos naturales sigue siendo muy amplia; sin embargo, existen muchas oportunidades para reducirla. Crear incentivos correctos es el primer paso hacia la sostenibilidad. El mejoramiento del manejo de los recursos naturales, tanto en áreas agrícolas intensivas como extensivas, requiere la eliminación de las políticas de precios y subsidios que envían señales equivocadas a los agricultores, el fortalecimiento de los derechos de propiedad, la provisión de apoyo a largo plazo para la administración de los recursos y el desarrollo de instrumentos que ayuden a administrar los mayores riesgos climáticos. Los agricultores tienen un papel central para la mitigación del cambio climático y la protección de la biodiversidad. En cambio de hablar tanta cháchara, lo urgente es poner manos a la obra.

GABRIEL ROSAS VEGA

EXMINISTRO DE AGRICULTURA

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