Gabriel Rosas Vega

Capacidad de anticipación o...

No cabe duda, la capacidad del país para anticiparse a los acontecimientos es igual a cero.

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
diciembre 13 de 2012
2012-12-13 04:20 a.m.
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La mayor parte de los problemas, las limitaciones y carencias las enfrenta o resuelve después de que se presentan dificultades excepcionales o estallidos de inconformidad difíciles de controlar. Para avalar el aserto que encierra la frase, basta citar tres o cuatro casos. a) ¿Por qué, en el caso de San Andrés y Providencia, fue necesario que un fallo absurdo, que le quita el agua al archipiélago, se convirtiera en el disparador de un plan de inversiones y de unas acciones de política orientadas a resolver a los moradores del lugar sus más apremiantes necesidades’ Por años, las gentes del lugar reclamaron el cumplimiento de las promesas (recuerdo a Luis Guillermo Ángel, coordinador de los planes en el Gobierno Uribe, ofreciendo toda suerte de obras). Si al menos se hubiera ejecutado la tercera parte, otro era el cantar. b) Qué decir de los casos del Cauca, en especial en la zona norte y Buenaventura, donde la marginalidad y la extrema pobreza son el distintivo básico. Aún permanece en mi mente el despliegue tan espectacular que se le hizo al lanzamiento del plan de desarrollo para el puerto. Esta vida y la otra ofrecieron, pero fue poco lo que se concretó. Para llamar la atención de las autoridades han tenido que mediar acontecimientos de desorden complicados.  A su turno, lo del Cauca es terrible. Un reguero de muertos obligó a las autoridades y los representantes de los cabildos indígenas a sentarse por enésima vez a negociar cosas que hace tiempo se habían acordado. No solo el incumplimiento, sino la terrible sensación de haber sido engañados ha quedado de todo ese episodio. c) Sobre Cartagena, el panorama es desolador y dramático. No se puede entender cómo en las barbas de la opulencia y el boato se presenten los cuadros de marginalidad y miseria de las barriadas del Corralito. No son muchas las manzanas que separan los grandes edificios comercializados a $6 millones el metro cuadrado, de los miserables cambuches pegados con babas en las estribaciones del Cerro de la Popa o asentados en la Boquilla. Para muchos forasteros, que por casualidad se salen del rutinario paseo de la zona antigua, protegida por las centenarias murallas, Bocagrande, Castillo Grande, –ahora Manga muy venida a más–, la visión de la ciudad es bien distinta, al punto de poder convertirse en el caldero en el cual se puede estar cocinando un problema social de grandes proporciones. Tapar el Sol con las manos no es respuesta; lo cierto es que, como tenemos la peor nota en prevención, podemos estar a las puertas de algo complicado. d) A pesar de que los casos de Cali y Medellín son distintos a los mencionados, entre otras razones, porque cuentan con medios y posibilidades mejores para defenderse, no es posible pasar por alto los dramas que viven en Siloe, en las Comunas y en los barrios periféricos, miles de ciudadanos que analizan y comparan. No por iletrados se les puede calificar de tontos. Bien saben lo que ocurre en España, donde los desempleados son el 25% de la fuerza laboral. La estrategia no puede seguir lamentándose de la pobreza, sino salirle al paso. 

GABRIEL ROSAS VEGA

EXMINISTRO DE AGRICULTURA

rosgo12@hotmail.com

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