Gabriel Rosas Vega

La clave de la solución

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
diciembre 14 de 2011
2011-12-14 11:18 p.m.
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Es probable que con el título de esta nota me esté anticipando a los acontecimientos, porque calificar lo ocurrido en Europa como una real solución parece algo prematuro, sobre todo si se toma en cuenta la negativa del Reino Unido de participar en los acuerdos liderados por Alemania y Francia.

No obstante, creo que su rechazo no debe ser causa de sorpresa para muchos, pues el mero hecho de no hacer parte del acuerdo sobre la moneda única, marca un punto de referencia muy claro.

Al país de la reina Isabel no le ha gustado, ni le gusta perder su autonomía para decidir lo que le plazca en todas las materias, en particular, en las económicas.

Para no ir lejos, basta anotar que en cuanto a instituciones presupuestales su caso es particular y distante de las demás economías.

En efecto, se trata de un régimen parlamentario de gobierno, que frente a un sistema presidencialista ofrece menos posibilidades de conflicto entre poderes y al mismo tiempo crea condiciones de discusión del sistema presupuestal distintas.

Así es como a lo largo de los años ha desarrollado un tipo de administración pública ordenada y eficiente.

Partiendo de ese modelo tradicional, el país ha podido introducir reformas profundas en materia de prácticas gerenciales y de presupuesto.

Y algo muy importante, como los datos que publican son reales y verdaderos –lejos está de ellos decir mentiras–, no encuentran razonable verse obligados a observar una disciplina que les resta libertad de acción y de decisión.

Pero ese no es el punto que quiero destacar en esta nota.

Lo importante para mi es recabar, una vez más, sobre la trascendencia que tiene para la estabilidad económica el correcto manejo de las finanzas públicas. Bien se ha sostenido en esta etapa tan peligrosa de la vida de Europa, que no hay lugar a arreglo si no se impone la disciplina fiscal y punto.

Limitando las reflexiones al asunto presupuestal, lo primero que se tiene que tener en cuenta es que ese instrumento es un factor de reunión de fuerzas de la sociedad. Mediante este mecanismo, se satisfacen necesidades de distinto tipo, en especial colectivas. Parte corresponde a las tradicionales, como defensa y justicia; y, otra a fines generales que hacen al bienestar de la sociedad, al funcionamiento del Estado y a la viabilidad del sistema económico, y que pertenecen a una categoría de grandes objetivos que se identifican con el nombre de fines de la política económica.

Desde luego, el presupuesto es uno de los medios para alcanzar estos fines, sobre los cuales vale la pena hacer algunas consideraciones.

Un primer propósito es el de la eficiencia, que comprende la correcta asignación de los recursos. El segundo fin de la política, es el de la estabilidad de precios; no existe preocupación mayor que la de evitar brotes inflacionarios que afectan la confianza pública. Hay otro objetivo que ha estado presente en el ideario, se trata de la distribución del ingreso.

El cuarto es el empleo, meta por la cual es preciso hacer todos los esfuerzos posibles.

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Próxima la celebración del nacimiento de Jesús y la culminación del año calendario marcado con el 2011, no quiero dejar pasar la ocasión sin desearles a todos los pacientes lectores muchas felicidades en la Navidad y un cúmulo de venturas para el año nuevo.

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