Gabriel Rosas Vega

Crisis financiera: ¿algún parecido?

¿Si no fueron los factores convencionales los causantes de la deba- cle, qué fue lo que la produjo?

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
noviembre 04 de 2008
2008-11-04 07:23 p.m.
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Aunque las crisis financieras no solo no son un fenómeno reciente, sino que con frecuencia muchas de las mismas fuerzas han intervenido en otras de distinta naturaleza, no cabe la menor duda de que la actual es totalmente distinta a las anteriores. Las innovaciones financieras y la mayor integración de los mercados financieros del mundo, introdujeron nuevos elementos y preocupaciones, de manera que a pesar de que se encuentren, de pronto, algunas similitudes, la que está en desarrollo difiere fundamentalmente. Por eso, no se puede montar una estrategia de soluciones equivalentes a las adoptadas en épocas pretéritas.

Para avalar el punto, baste señalar que los efectos indirectos y el efecto contagio son fenómenos más pronunciados y de mayor alcance.

Pese a lo afirmado, la circunstancia de no disponer de todos los elementos que permitan un análisis más exacto del problema en marcha, nos pone en situación de tener que acudir a ciertas formulaciones para tratar de entender el proceso.

En términos generales, los factores que subyacen al surgimiento de desequilibrios y que hacen que una economía sea vulnerable a las perturbaciones financieras pueden agruparse en las siguientes categorías: políticas macroeconómicas insostenibles, debilidad de la estructura financiera, situación financiera mundial, desajustes de la tasa de cambio e inestabilidad política. Además, la actividad económica tiende naturalmente a fluctuar, dando lugar a variaciones en la actitud del mercado que pueden contribuir a provocar tensiones financieras. Estos factores, dicen los analistas, configuraban las condiciones en las que se producían las crisis y debían distinguirse de las causas inmediatas o detonantes de las mismas.

Devolviendo un poco el reloj, ante la pregunta sobre si estaban dadas las condiciones para el estallido de una crisis cuyo epicentro fuera E.U., con seguridad muchos habrían respondido que no; a pesar de tener dudas sobre la política macroeconómica que mostraba deficiencias, en particular en los frentes monetario y fiscal que marcaron durante un buen lapso una tendencia expansionista con repercusiones inconvenientes en la acumulación de deudas por el auge de los préstamos y la sobreinversión en activos reales, que elevaron en grado insostenible las cotizaciones de las acciones y los precios de los bienes raíces. (Probablemente de esta arbitraria generalización habría que excluir a Krugman y a Stiglitz, críticos permanentes de la política).

Entonces, ¿si no fueron los factores convencionales los causantes de la debacle, qué fue lo que la produjo? Con la certidumbre de acertar, me atrevo a decir que fue la ineficiencia de los controles y de la reglamentación de las entidades financieras la principal causa del fenómeno analizado.

La eficacia de la reglamentación prudencial y de la supervisión de las entidades bancarias es esencial para la estabilidad financiera y el funcionamiento eficiente de toda economía, dado que el sistema desempeña una función fundamental en el sistema de pagos y en la movilización y distribución del ahorro. La reglamentación y la supervisión tienen por objeto asegurar que estas entidades operen de manera prudente y mantengan montos suficientes de capital y reservas para cubrir los riesgos que puedan surgir en el curso de las operaciones.

El Comité de Basilea de Supervisión Bancaria formuló 25 principios básicos que debían cumplirse para que el sistema sea eficaz. Tales principios van desde las condiciones previas a una supervisión, pasando por la autorización para operar y la reglamentación prudencial, hasta los métodos de supervisión y los requisitos de información. Como para el país del Tio Sam las reglas de juego aplicables a escala mundial poco le interesan -aún está pendiente la firma del Tratado de Kioto sobre la producción de CO2-, los principios aludidos no hicieron parte de la estrategia, produciendo con ello el desorden y la anarquía entre las instituciones.

rosgo12@hotmail.com 

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