Gabriel Rosas Vega

Del cuero salen las correas

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
octubre 11 de 2012
2012-10-11 02:57 a.m.
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Mediante esta expresión, la gente del común explica, de forma simple, un hecho cotidiano: con el uso de una sola fuente se pueden obtener varios bienes.

Por ejemplo, del cuero pueden salir carteras, chaquetas, bolsos y correas, etc. Desde luego, eso no quiere decir que el material básico siempre sea suficiente y alcance para satisfacer todas las expectativas del productor.

Guardadas las debidas proporciones, esto es lo que puede acontecer con el sistema tributario que no consulta la capacidad de pago del contribuyente en la dimensión que corresponde: impuestos nacionales, departamentales, municipales, contribuciones, tarifas, multas y otros cobros que se cubren con los recursos obtenidos de una sola fuente.

Planteadas las cosas en estos términos, lo primero que se me dirá es que estoy confundiendo peras con manzanas y, lo peor, que no distingo entre las categorías de tributos y los que no son (tarifas, contribuciones, para fiscales, etc.). Eso no es así.

El contribuyente, en la mayoría de los casos, no dispone de varias rentas, motivo por el cual debería refinarse el cálculo de la capacidad de pago.

Si bien este principio –el centro de los preceptos político-sociales de la tributación– es observado en el caso de los impuestos del orden nacional –concretamente el de renta–, el balance del cumplimiento de las exigencias fiscales en este campo no arroja buenos resultados para el sistema nacional y, menos, para el conjunto de los tributos. Cuando se toca este complicado tema, no se puede pasar por alto el hecho que el manejo de la capacidad de pago plantea una serie de exigencias fiscales, que los autores suelen dividir en dos grupos: negativas y positivas.

Las primeras, postulan la disminución paulatina de los impuestos sobre las operaciones financieras, como es el caso del GMF (Gravamen a las Transacciones Financieras), y los que gravan los consumos específicos, pero no recaen sobre bienes típicamente de lujo.

Los segundos, piden la instauración de una progresividad realista en el impuesto sobre la renta y un tratamiento fiscal adecuado de todos los gastos de formación que hagan menos costosa y más factible la movilidad social.

De esta manera, la adecuada definición de la capacidad de pago debe estar rodeada de una aplicación general e igual de los impuestos que la sirven.

La generalidad exige una limitación de las oportunidades de evasión, una rigurosa vigilancia, de manera que la aplicación de los gravámenes responda a una auténtica capacidad económica de quienes deben pagarlos y eliminar las diferencias de trato tributario por razones distintas a la capacidad de pago.

Para el caso, la generalización, la multiplicación de las exenciones, desgravaciones o bonificaciones, son abiertamente contrarias a los fines del buen uso de la capacidad de pago.

No pretendo que la suma del impuesto sobre la renta y el predial se traten de la misma forma, lo que busco es que, a la hora de establecer los tributos, se tenga en cuenta que uno y otro se pagan con la plata obtenida de una sola renta. Sobre todo, cuando están en trámite dos reformas: una en el Congreso y, de casualidad, otra en el Concejo de Bogotá.

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Sea la oportunidad para expresar mi complacencia por el buen resultado de la intervención quirúrgica practicada al Presidente de la República.

Gabriel Rosas Vega

Exministro de Agricultura

rosgo12@hotmail.com

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