Gabriel Rosas Vega

Digno de destacar y aplaudir

No hay derecho a que a estas alturas del siglo XXI muchas zonas del país aún no disfruten del servicio de agua corriente y de alcantarillado.

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
marzo 06 de 2013
2013-03-06 11:24 p.m.
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Doy por descontado que los críticos de oficio y los malquerientes del Ministro de Vivienda, siempre calificarán todo acto o acción del funcionario como una comprobación más de su apego por la política. Si entrega, como parte de sus funciones, un título de propiedad de algún predio, de inmediato salen los sabonarolas a criticarlo.

En lo que respecta a mí, a pesar de estar ya por encima del bien y del mal, no faltará el santo maestro de la curia que objete el uso de este espacio en temas no económicos. Para demostrar que no es cierta la crítica, pues no me salgo de la pauta que por mi propia decisión me fijé, y es utilizar el espacio en temas económicos. Para el efecto, acudo a un ejemplo.

Me pareció interesante la presentación que hizo el Ministro en el programa del fin de semana ‘Encuentros para la prosperidad, que en esta ocasión sirvió para cumplir la tarea de dar cuenta y razón al país sobre el desarrollo de las funciones y los resultados obtenidos durante el año anterior.

Las estadísticas y las explicaciones dadas por el Ministro en cuanto a la construcción de viviendas, acueductos y suministro de agua, incluyendo, por supuesto, el saneamiento básico, constituyen una prueba de que el Gobierno en este campo viene desarrollando una tarea encomiable.

No hay derecho a que a estas alturas del siglo XXI muchas zonas del país aún no disfruten del servicio de agua corriente y de alcantarillado. Pena debía dar a los antecesores haber mantenido por tantos años a las gentes privadas de estos servicios elementales. Quien no vea la cuestión en estos términos, está fuera de contexto, dado que uno de los elementos esenciales de cualquier obra de gobierno es una gestión eficiente y efectiva; así, los buenos resultados de la gestión del Ministerio coadyuvan al éxito de la política económica.

La exposición del ministro Vargas, por cierto sencilla y clara, en especial para el grueso público conformado no por economistas y refinados matemáticos, sino por humildes gentes ligadas al campo, sirvió de mucho al objetivo buscado.

Importante por lo demás, las reflexiones que hizo en torno a la necesidad de estimular en los municipios el empleo más intenso de los recursos en la elaboración de los anteproyectos de inversión. Debo insistir en que esto es importante, porque una de las causas de la demora en los trámites es la indebida presentación de los proyectos, ante todo por la desconfianza que existe en las regiones del país sobre la certeza de la aprobación y ejecución del proyecto.

Dicho en otros términos, las autoridades no comprometen más recursos en la formulación de iniciativas, porque tienen dudas sobre la efectividad de las aprobaciones por partes de las autoridades encargadas de aprobar y garantizar los desembolsos. Esta falta de confianza redunda en perjuicio de la ejecución de los planes de inversión, dado que retrasan notablemente los tiempos de ejecución de los presupuestos.

Es una verdad de a puño, como lo anotó el funcionario, que la devolución de los proyectos es una constante y un problema delicado para la credibilidad y, sobre todo, para la ejecución de los recursos públicos; todo porque las colectividades no les creen a los gobiernos regionales ni menos a la realidad de las aprobaciones. Esto, porque muchos son los casos en que, pese a la aprobación de todas las instancias, nunca llegan a cristalizarse las obras.

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