Gabriel Rosas Vega

Ante todo las instituciones

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
julio 03 de 2008
2008-07-03 12:03 a.m.
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No cabe duda que en medio de la tempestad desatada en los últimos días, resulta indispensable mirar el tema de las instituciones y el influjo que tienen en el desempeño de la economía, pues el hecho es que la afectan y, por tanto, el comportamiento del aparato productivo a lo largo del tiempo está fundamentalmente relacionado con el modo en que evolucionan.

Esto hace tiempo está demostrado, pero ni la teoría económica corriente ni la historia muestran signos de apreciar la función de las instituciones en el desempeño económico, porque todavía no se toman en serio las consecuencias de las disparidades entre sus diversos componentes. El marco analítico que integra el análisis de las instituciones en la economía política y en la historia económica, aún es débil, motivo por el cual no se reconocen bien los perjuicios que puede ocasionar la marcha anormal del llamado orden institucional.

Apoyado en el Premio Nobel de Economía, profesor Douglas North, quien ha dedicado buena parte de su vida al estudio del tema, puedo afirmar que el de- sempeño diferencial de las economías tiene relación directa con la forma como operan las instituciones.

En otras palabras, la respuesta al interrogante que suele hacerse sobre las razones o los motivos que existen para que un país sea más desarrollado que otro, se encuentra justamente en este aspecto de la vida social, dado que siendo las instituciones las reglas del juego en una sociedad o, más explícitamente, las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana, es evidente que son ellas las que estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social o económico. El cambio institucional conforma el modo en que las sociedades evolucionan a lo largo del tiempo, por lo cual es la clave para entender el cambio histórico.

La política y la economía están entrelazadas estrechamente en cualquier compresión o entendimiento del desempeño de la economía, y por tanto se debe crear una disciplina económica política verdadera. Un conjunto de frenos institucionales define las relaciones de intercambio entre las dos y, en consecuencia, determina el modo en que trabaja el sistema político-económico. Al final de cuentas, las instituciones proporcionan la estructura básica mediante la cual la humanidad a lo largo de la historia ha creado orden, y de paso ha procurado reducir la incertidumbre. Junto con la tecnología empleada determinan los costos de transacción y transformación, y por consiguiente la utilidad y la viabilidad de participar en la actividad económica. Conectan el pasado con el presente y el futuro, de modo que la historia es principalmente un relato incremental de evolución institucional en el cual el desempeño histórico de la economía sólo puede entenderse como la parte de una historia secuencial.

En síntesis, las instituciones reducen la incertidumbre por el hecho de que proporcionan una estructura a la vida diaria. Constituyen una guía para la interrelación humana, de manera que cuando deseamos saludar, manejar un automóvil, comprar naranjas, pedir dinero prestado, establecer un negocio, en fin, tantas cosas, sabemos cómo realizar esas actividades. Pero algo más importante aún, son la clave para entender la interrelación entre la política y la economía y las consecuencias de esa interrelación para el crecimiento económico (o estancamiento y declinación).

Si todo lo anotado es cierto -no creo que existan motivos para ponerlo en duda-, juzgo que un aspecto fundamental de la vida en sociedad es procurar y cuidar al máximo el orden institucional, porque son incontables los perjuicios que puede acarrear su equivocado manejo. Entonces, en estos momentos de confusión y de descontrol, no hay otro camino que pedirle a los actores de los episodios recientes que mediten bien sus determinaciones, pues en juego están las instituciones del país.

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