Gabriel Rosas Vega

Políticas de apoyo a la agricultura

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
julio 28 de 2011
2011-07-28 12:57 a.m.
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Por iniciativa de la SAC, el lunes de esta semana tuvo lugar un foro cuyo tema central fue analizar ‘la política comercial agropecuaria colombiana’. En consideración a la incidencia que la cuestión tiene en el sector, otear el panorama que ofrecen los diversos escenarios era condición necesaria para conformar un cuadro de referencia que permitiera identificar con claridad las posibilidades, los obstáculos, las limitaciones, los factores que facilitan o se interponen en el proceso, en fin, el marco integrado en el cual deben actuar los agentes económicos.

Para cumplir ese cometido, se imponía la necesidad de revisar con el mayor cuidado y profundidad la situación en que se encuentran los países o las regiones, tanto en materia de políticas como en el uso de instrumentos comerciales.

Dicho de manera más simple, se trataba de examinar lo que pasa en el agro en los ámbitos interno e internacional, así como las formas empleadas por las diferentes economías para apoyar la agricultura.

Dado que en el campo internacional los países miembros de la Ocde copan los espacios más significativos, la primera parte del foro se dedicó a estudiar el estado en que se encuentran sus miembros en materia de apoyos a los agricultores y las limitaciones al comercio de sus productos.

Gracias a un muy buen trabajo preparado por Santiago Perry, especialista en estas materias, la tarea se pudo realizar sin ningún tropiezo o dificultad.

En el caso de los países agrupados en la Ocde, está bien claro que los presupuestos de las naciones industrializadas para apoyar a sus agricultores siguen siendo muy altos, a pesar de los esfuerzos desplegados en el Gatt y la OMC. En esta misma línea, las trabas al comercio de bienes agrícolas siguen siendo superiores a las de los demás activos.

Se mantienen altos los picos arancelarios, progresividad arancelaria, elevados aranceles específicos y otras restricciones significativas (técnicas, sanitarias, etc.).

Un par de cifras ayuda bien a soportar la afirmación anterior: el apoyo a los productores agrícolas en el 2008 fue de 265.487 millones de dólares en los países de la Organización y el apoyo total al sector agropecuario ascendió a 375.953 millones de dólares. Pero hay algo más: en los países miembros de esta entidad cerca del 25% de los ingresos de los agricultores provienen de subsidios del Gobierno, en algunos, la mitad o más (Corea, Noruega, Suiza Japón). Adicional a lo anterior, cabe agregar que los montos de la ayuda a la agricultura son muy elevados, incluso en países en desarrollo como Turquía, Corea y México.

Los auxilios en este último son cerca de ocho veces los de Colombia, cuyas magnitudes son un poco superiores a las de Perú y Chile.

Los apoyos no han sido mayores debido a los altos precios internacionales del 2007 en adelante. Vale la pena anotar que en varios países el soporte a los agricultores es anticíclico –a mayores precios menores subsidios y viceversa–. Es esta la forma como garantizan el ingreso a sus agricultores y transmiten la inestabilidad al mercado internacional.

De tal manera, las políticas más distorsionantes continúan respondiendo por la mayor parte del apoyo, así hayan reducido su participación porcentual.

Como quiera que el tema es extenso, prometo continuar la próxima semana tratándolo, pues es importante que los lectores tengan los elementos de juicio para juzgar si tiene sentido defender al sector, desde luego sin exceder los límites.

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