Gabriel Rosas Vega

‘Qué tiempos aquellos’

Quedó demostrado en el paro promovi- do por algunos diri- gentes gremiales que la industria ca- fetera ya no es lo que fue antes.

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
marzo 14 de 2013
2013-03-14 01:29 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c621f67a133.png

Para quienes en sus años mozos estaban en la obligación de cumplir el rito de ver programas dobles de películas producidas por la industria mexicana, puede que no les resulte extraño el título de esta nota, pues corresponde a una película producida en 1941, con la actuación de Joaquín Pardavé.

En otras palabras, el poeta veía con claridad que los tiempos anteriores al evento de celebración habían sido mejores. Tantas admiraciones, interrogaciones y la forma dialogada le dan fuerza al poema y muestra la rebeldía social del pueblo. Por ello, sin el ánimo de asimilar el caso del Prii al comportamiento institucional del sector cafetero, aludo al tema de la poesía que sirvió de inspiración a la película. Escogí la frase cargada de nostalgia porque me ayuda bien a mostrar un escenario a partir de la situación actual. En verdad, la institucionalidad cafetera, que tanto se ha defendido y ponderado, fue útil a los propósitos del manejo de la industria; sin embargo, los éxitos alcanzados no pueden convertirse en razón suficiente para no aceptar que se pueden introducir modificaciones. La Federación ha perdido poder y no es clara la salida de la crisis, de acuerdo con lo expresado en la revista Semana.

Las dificultades estructurales que aquejan a la industria, tienen entre uno de sus componentes la fragilidad de la Federación Nacional de Cafeteros. Quedó demostrado en el paro promovido por algunos dirigentes gremiales que la entidad ya no es lo que fue antes, cuando el café era el motor de la economía colombiana.

En aquellos buenos tiempos, una crisis de la magnitud de la comentada paralizaba al país y ponía las condiciones para el desenvolvimiento de la economía: la tasa de cambio y la política monetaria se estremecían de tal manera que la situación se tornaba caótica.

La triste realidad es que el sector cafetero ha perdido poder, al punto que las autoridades ya no le brindan la atención y el cuidado que merece, a pesar de las declaraciones procafeteras de algunos de los principales jerarcas de la economía nacional, desde el Presidente de la República hasta los ministros.

Según el punto de vista de varios analistas, los tiempos han cambiado para esta industria, el producto cada vez pesa menos en la economía; hoy solo representa medio punto del PIB. A finales de la década de los 70, el cultivo participaba con el 25 por ciento de toda la producción, y hoy apenas representa el 7 por ciento.

El tema más preocupante es, en mi opinión, la poca o ninguna atención que se le brinda a la alteración de la geografía cafetera, cuyos centros de producción fundamentales (Antioquia, Caldas, Risaralda y Quindío) no son ya las tradicionales fincas productoras, sino las localizadas en los departamentos del sur del país (Huila, Tolima, Cauca y Nariño). Este fenómeno no es que sea perjudicial, pero reclama acciones de política agropecuaria distintas a la que, por años, se ha aplicado bajo la batuta de la Federación de Cafeteros. Lo indicado es tener una política diferencial que responda a los nuevos imperativos geopolíticos.

En realidad, los problemas vigentes en el sector cafetero no son coyunturales, ni de corta duración, son estructurales, y tomarán tiempo para surtir efectos las medidas que se vayan tomando a fin de evitar su continuidad.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado