Gabriel Vallejo Lopez
columnista

‘Las personas primero’

En su libro Las personas primero, Eduardo Braun muestra cómo los grandes líderes gestionan la cultura y las emociones para lograr resultados.

Gabriel Vallejo Lopez
Opinión
POR:
Gabriel Vallejo Lopez
julio 06 de 2017
2017-07-06 09:36 p.m.
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Mi pasión por la lectura y el servicio me ha permitido sumergirme durante largos meses en temas de literatura gerencial. Acabo de tener la enorme fortuna de que llegara a mis manos el mejor libro que he leído en lustros: las personas primero, de Eduardo Braun.
Tuve el privilegio de trabajar con él por varios años. En mi opinión, es uno de los mejores entrevistadores del mundo, y ha logrado, con su experiencia de décadas y cientos de entrevistas, una pieza única.

Eduardo muestra cómo los grandes líderes gestionan la cultura y las emociones para lograr resultados extraordinarios. Tantas veces que insistimos en la importancia de las personas, en su obra vemos con hechos concretos y sus maravillosas entrevistas, desde Jack Welch hasta Richard Branson, cómo la inteligencia emocional hoy, más que nunca, juega un papel fundamental dentro de los resultados de las organizaciones. En este sentido, le da un valor superior a la cultura de la organización, define lo que es esta en la vida real, y ante la pregunta ¿qué es lo relevante?, vuelve a James Collins y dice “la cultura no es parte de la estrategia. La cultura es la estrategia”.

Una reflexión clave: generalmente las compañías se focalizan demasiado en la estrategia y pierden el foco de la cultura. Liderar haciendo foco en las personas y la cultura, es, en realidad, hacerlo a través de la emoción –dice Braun–. La cultura multiplica los resultados.

Plantea un nuevo modelo de liderazgo: el chieff emotions officer, basado en las emociones que tenga la posibilidad de encender la visión de la organización, reclutar y cuidar a las personas que trabajan en su entorno, diseñar esquemas de comunicación adecuados, acordar el proceso de toma de decisiones y aprovechar al máximo la cultura.
Están interrelacionados los temas de la estrategia y la cultura, pero son asuntos separados, que se complementan. En el liderazgo encontramos lo mencionado anteriormente, y en la gestión diaria del negocio los temas estratégicos de mercadeo, operaciones y finanzas, entre otros.

Mientras que la estrategia –explica Braun– responde, a, por ejemplo, en que soy único y me quiero diferenciar, o cómo quiero competir, y cuál es mi ventaja competitiva, la visión de un líder tiene que ver con las personas. A lo largo del libro viajamos por sectores tan diversos como el café, la venta de zapatos, aerolíneas, y personajes de la vida pública.
Todos, sin excepción, le dan una relevancia poco frecuente a la cultura de sus organizaciones, y en todas ellas la cultura en sus trabajos está muy dedicada al cuidado, atención, retención y capacitación de su gente. En estas compañías lo que uno puede sentir es que la gente trabaja feliz, que hay un propósito, que la gente no se levanta cada día a ver qué nuevo trabajo puede encontrar. No. En las empresas presentadas, de manera magistral en el libro, se ratifica que la esencia son las personas, gerenciar sus emociones, sacar a relucir lo mejor de ellas, hacerlas participes de esa visión inspiradora, así como que forman parte de un equipo ganador.

Grandes lecciones y aprendizajes de este maravilloso libro editado por Penguin Random House Conecta.

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