Germán Eduardo Vargas
columnista

Del electrón al fotón

La energía influye en la economía, y Colombia ocupa la octava posición en el Global Energy Architecture Performance Index.

Germán Eduardo Vargas
Opinión
POR:
Germán Eduardo Vargas
agosto 10 de 2017
2017-08-08 10:40 p.m.
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La energía influye en la economía, y Colombia ocupa la octava posición en el Global Energy Architecture Performance Index (Foro Económico Mundial). Dato extraño porque nuestra energía es costosa, y la producción total depende del carbón y petróleo (93 por ciento); en generación eléctrica, específicamente, aportan 33 por ciento y el agua el 66 por ciento. Fuentes vulnerables, porque el autoabastecimiento petrolero no sustenta un quinquenio, y los embalses no soportan la sequía del cambio climático. Entonces, resulta lamentable que desaprovechemos la luz del sol para complementar nuestra matriz energética.

Postergando la gestión de esos riesgos, además de los compromisos asumidos en el Acuerdo de París, los planes de expansión eléctrica son más de lo mismo porque así lo dispone el cargo por confiabilidad. Además, el gobierno, a través de Ecopetrol, apuesta desesperado por la explotación de fuentes no convencionales de energía no renovable (y contaminante, fracking/off-shore).

Error estratégico, por una parte, porque desperdiciamos abundantes y diversos recursos limpios; de hecho la radiación solar que recibe Colombia es aproximadamente el doble de la registrada en Alemania, líder mundial en generación fotovoltaica. Por otra, aunque ahora solo consumimos la mitad, la producción actual de electricidad sería insuficiente, proyectando un escenario como plantea Noruega –potencia petrolera–, de permitir únicamente vehículos eléctricos desde el 2025.

Un referente en transición hacia fuentes limpias se encuentra, con buen suceso, en el Energiewende alemán; en contraparte, España está resintiendo el saboteador ‘impuesto al sol’. De momento, la regulación colombiana parece seguir esta línea, porque el cargo por respaldo desincentiva aquellos usuarios que desean autogenerar y comercializar excedentes.

La paradoja es que la Ley 1715 de 2014 ofrece beneficios tributarios para promover la sustitución tecnológica, aprovechando que la relación costo-beneficio cada vez es más competitiva, aunque las fuentes tradicionales mantienen ventaja debido a los mecanismos de remuneración. Superada la crisis de 1990, es necesario anticipar la los años 2020+, porque la Upme prácticamente solo está recibiendo proyectos no convencionales de pequeña escala.

Pasando de las fuentes alternativas hacia la eficiencia energética, los avances también son exiguos. Un llamado de atención al alcalde Peñalosa, a la EEB y a Codensa para habilitar el transporte público eléctrico, masificar los puntos de carga vehicular, modernizar el alumbrado público y organizar el cableado de distribución, que no es vistoso y expone riesgos. Asimismo, presidente Santos, todos los edificios del Estado deberían tener iluminación LED, cuyo diseño, además, puede contribuir a mejorar la actitud y el desempeño de los funcionarios (y ciudadanos), según el estudio Lighting, Well-being and Performance at Work (Philips).

El futuro transita del fósil y el electrón hacia el fotón. Colombia no debe desaprovechar tantas aplicaciones de la luz, como por ejemplo, en el posconflicto, la oportunidad de ser ‘la despensa del mundo’, considerando que la iluminación LED optimiza la productividad agrícola.

Gaël Giraud
​Jefe economista de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD)

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