Germán Eduardo Vargas

La más, o la mejor educada…

Germán Eduardo Vargas
POR:
Germán Eduardo Vargas
mayo 08 de 2014
2014-05-08 02:52 a.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c6299823137.png

Fracasada la reforma educativa, el debate propiciado por diferentes publicaciones, y la visita del responsable de Pisa-Ocde, parece reducirse hacia aspectos macro-micro (inversión-docentes). Obsesionados con la cobertura, ignorando factores meso-meta (instituciones-cultura), desplazamos las cargas contra la calidad; un problema sistémico, considerando promedios en las pruebas Saber, donde el estrato alto solo supera al bajo por 18 por ciento.

Reflexiones para su deconstrucción.

1. Equivocados ideales de calidad-éxito: la prioridad de muchas instituciones es su clasificación Icfes, desvían su foco para maquillar deficiencias instruyendo cómo resolver ese examen, una improductiva cultura del refuerzo, hecha escuela (preicfes, pre-U/Semestre-0, pre-Ecaes); muchas personas perciben la educación -y el trabajo- como medio para sobrevivir, no para trascender. Círculo viciado, la necesidad de un título supera la de aprender, emergen los garajes, y el mercado salarial se comporta como una ‘bajasta’.

2. Dislocación academia-empresa: mientras el enfoque de oferta ha ignorado su pertinencia para mejorar la competitividad del país, escasean las empresas que suplen debilidades mediante entrenamiento especializado. Es importante destacar que en su agenda tampoco está el desarrollo de competencias esenciales para potenciar el desempeño laboral, como metodologías para resolver problemas, o fortalecer la comunicación y el trabajo en equipo (con estos vacíos, sorprende que no exista un pre-empresa).

3. Legado de facilismo y conformismo: he conocido muchos profesionales que no dedican tiempo y esfuerzo para su actualización. Lamentablemente, esto refleja que la educación -como el aprendizaje- dejó de ser vocacional e involucionó en alternativa ocupacional. Problema acentuado en la educación, porque contratan candidatos que reprueban los concursos públicos: la promoción automática relativizó nuestra meritocracia, sesgando lo que consideramos ‘normal’.

4. Valores e inteligencias múltiples: una transformación sostenible requiere destrezas transversales, que sobreviven a las diferentes revoluciones tecnológicas, y mejoran nuestra calidad de vida. Enfoques progresivos, flexibilizando estructuras curriculares, con electivas para profundizar en áreas de interés personal (artístico-deportivo, científico-tecnológico, humano-social), formar ciudadanos con sentido crítico, líderes sociales y emprendedores.

5. El escenario y la metodología: el hacinamiento inhibe la dinámica de un proceso ubicuo, dialógico e interactivo, y lo ancla en una mecánica escribana y nemotécnica (ver ¿Qué significa pensar?, Heidegger). Por esto rechazo la Jornada Única, como más de lo mismo, pues incluso quienes cursan bajo este esquema suelen terminar aburridos, agotados o estresados por llevar a casa más del trabajo, sin asimilar propósito o significado: ¿acaso eso los hace mejores o más capaces?

6. Jornada productiva: las TIC descentralizan el proceso, empoderan al estudiante, y pueden acelerar el ciclo de aprendizaje, patrocinando, asesorando y premiando proyectos libres, que estimulen conciencia vocacional, autonomía y logros; reflexión, investigación y aplicación.

Germán E. Vargas G.

Catedrático

gevargas@gmail.com

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado