Germán Umaña Mendoza

Del bienestar al malestar

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
diciembre 14 de 2011
2011-12-14 11:22 p.m.
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¿Qué pasó en la Unión Europea para haber llegado a una crisis como la actual? Indudablemente las manifestaciones fiscales son tan solo el reflejo de lo que estaba ocurriendo en la economía real.

Y lo real es que en productividad, crecimiento y beneficios de la integración económica a los países grandes (Francia y Alemania) de la Zona Euro les iba relativamente bien, pero a los pequeños (España, Grecia, Portugal e Irlanda), no tanto.

En lugar de aumentar la convergencia, la brecha se amplió.

Se crearon instituciones todopoderosas como la Comisión y el Banco Central Europeo, en las cuales los países cedieron soberanías en lo comercial y en lo monetario. Se implementó el euro que se suponía evitaría fluctuaciones económicas.

Las políticas estructurales europeas, regionales o sectoriales, de reestructuración productiva, agrícolas o de ciencia y tecnología, se hundieron ante la presión de los equilibrios espurios creados al interior de la Comisión.

Si algo era evidente, es que las instituciones europeas se encontraban profundamente burocratizadas, divididas en pequeños feudos nacionales, y en ellas el espíritu de la Unión había dejado de ser un objetivo primordial.

Se gestó la crisis y dicen que nadie se dio cuenta.

Eso no es verdad. Se conocía lo que estaba sucediendo: comercialmente los ganadores eran los países grandes, la brecha tecnológica y productiva se acentuaba, la calidad del empleo era cada día peor, los mayores de cincuenta eran convertidos por el sistema en ‘parásitos’ que vivían del asistencialismo, los países emitían bonos soberanos que no correspondían a las expectativas de crecimiento a largo plazo y los bancos europeos hicieron su fiesta, los Estados en dificultades maquillaron sus cuentas fiscales.

Las instituciones europeas conocían lo que pasaba.

¿Alertaron y plantearon soluciones? La verdad, no. Cerraron los ojos ante la burbuja que se veía venir y prefirieron disfrutar de las ventajas de la burocracia. Se envejecieron jóvenes.

“Gerontología institucional es la acepción, con una triste vejez en su declive, sin una institución organizada a ayudar a bien morir su soledad”. La solución parece peor que la enfermedad.

Los líderes nada quieren perder, su propuesta es aplicar una regla fiscal con sanciones, para exigir a los demás el cumplimiento de los programas de ajuste estructural y privatizaciones, tipo ‘Consenso de Washington’, el cual reaparece ‘gozando de perfecta salud’ donde menos se esperaba.

A los bancos, que en el inmediato pasado tuvieron inmensas utilidades, se les financia para socializar sus pérdidas producto de sus malas políticas.

Sobre la economía real, el desarrollo y el empleo, poco o nada se dice.

En la UE no son ahora una, sino dos instituciones, las que la tutelan: el BCE y el FMI, que hacen suyo el noble pensamiento: “querida Europa, no te mueras, todavía tienes deudas por pagar”.

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