Germán Umaña Mendoza

La calidad y el paro de maestros

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
mayo 07 de 2015
2015-05-07 03:48 a.m.
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El principal factor para el desarrollo y la sostenibilidad de un país es la educación: la inversión que en ella se realice es verdaderamente una apuesta que conduce a un círculo virtuoso en la formación de talento humano. El aumento de la calidad de la educación parte de reconocer las debilidades en la calidad de la formación y, en Colombia, estas se encuentran claramente identificadas:
La enseñanza en humanidades contribuye a la convivencia y a la comprensión de cómo nuestros derechos individuales tienen un límite en los derechos de la sociedad en su conjunto, y en este aspecto es mucho lo que hemos retrocedido, en la medida en que los derechos de la propiedad y la inversión son cuasiabsolutos, mientras que los sociales y culturales se convierten en subsidiarios y subordinados.

Las dificultades en lo pertinente a lectura y escritura son evidentes desde la primera infancia y se manifiestan en la educación superior, lo que implica graves limitaciones para la comprensión y el aprender a pensar, formular ideas, identificar problemas, verbalizar y escribir.

La enseñanza en las ciencias básicas (física, química y matemática) se encuentra en pañales. Su desarrollo es la condición para una incorporación ordenada en el progreso técnico, la investigación, transferencia y adaptación de tecnologías, así como la innovación. Lo anterior, de ser definido como una necesidad a solucionar, permitirá la formación adecuada de científicos e ingenieros.

Desafortunadamente, la inversión en infraestructura y laboratorios es insuficiente en las universidades y los colegios y, al contrario, se aumenta la cobertura y no precisamente la calidad.

En la necesaria movilidad en el marco de la internacionalización, el bilingüismo debe ser parte de la educación desde la primaria. Dicen que ‘loro viejo no aprende a hablar’ y menos una segunda lengua. Desde la niñez, la oportunidad de entender que el mundo es ‘ancho y ajeno’ es la condición para formar ciudadanos globales.

La pregunta es si nuestros maestros y los proyectos educativos en nuestro país se encuentran preparados para asumir estos retos y si el Estado, como política de largo plazo, se encuentra dispuesto a invertir en formación y desarrollo, así como a dignificar el trabajo de los profesores y no tratarlos como ciudadanos de segunda.

Del paro de los maestros y posiblemente su solución quedan dos aspectos positivos: el primero, los avances para cerrar las brechas salariales de los educadores y otras profesiones. El segundo, el reconocimiento de las necesarias evaluaciones, como elemento básico para diseñar programas de formación de formadores para mejorar sus competencias pedagógicas, no como factor punitivo.

Ojalá los maestros persistan en la comprensión de que su principal objetivo es la educación de las juventudes y el Estado se convenza, de una vez por todas, de que invertir en educación es el mejor camino hacia el desarrollo sostenible.

Germán Umaña M.
Decano de Economía de la Universidad Central
germanumana201@hotmail.com

 

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