Germán Umaña Mendoza
COLUMNISTAS

¿Y, si cambian los supuestos?

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 17 de 2016
2016-02-17 10:31 p.m.
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Anuncian un posible acuerdo para limitar el aumento en la producción de barriles de petróleo entre los principales productores en el mundo, incluida Arabia Saudita (Opep plus, más de la mitad de la producción total). Si lo anterior se ratificara, en la práctica, los precios a partir de ahora y durante el primer semestre rondarían los 35 dólares, y en el segundo se encontrarían alrededor de los 45 dólares.

En ese escenario, el alivio en la evolución de las cuentas externas de los países exportadores de commodities: de petróleo y sus derivados, no sería en nada despreciable tanto en las balanzas de cuenta corriente y de pagos como, por supuesto, en sus ingresos fiscales. De otra parte, el comportamiento del tipo de cambio detendría la tendencia a la devaluación de sus monedas y seguramente bajaría el precio de la divisa norteamericana.

Me dirán que lo anterior es pensar con el deseo. Es posible. Sin embargo, si se tomarán algunas medidas adicionales que significarán una disminución de la oferta mundial, por pequeña que fuera, el determinante papel que ha cumplido Arabia Saudita en la actual coyuntura de precios y de crisis, también lo convertirá en el actor principal en la recuperación.

Para los agentes económicos y los empresarios se produciría un punto de quiebre en sus expectativas, que en la actualidad se encuentran tal vez en el punto más bajo del pesimismo, y los gobiernos tendrían un alivio frente al cumplimiento de sus, a juicio de algunos, infladas proyecciones de crecimiento.

Si la reforma tributaria se presenta para su aprobación en el segundo semestre del 2016, y de cumplirse lo manifestado, la línea base para el cálculo de los aumentos o disminuciones en la tributación sería diferente. Muy seguramente, la necesidad de aumento en el IVA sería, a su vez, menor que la proyectada por la disminución del déficit en la cuenta corriente y el aumento en los ingresos fiscales. Lo que sí continuará siendo cierto es que disminuirán los impuestos a las empresas (simplemente corregir la grave equivocación de la última reforma tributaria), las clases medias tributarán más, disminuirán las exenciones (ojalá en todo, menos en la canasta básica), las entidades sin ánimo de lucro tendrán que demostrar que su postulado es cierto y los dividendos improductivos serán gravados.

Sin embargo, Anif habla de todo menos de su sector y las absurdas utilidades del sector financiero. ¿Hasta cuándo? La Dian, de otra parte, y por fortuna, le pone la lupa a la evasión de impuestos utilizando los paraísos fiscales. Su control es lo único que une en el marco de la Ocde a países desarrollados y en desarrollo.

La discusión sobre la reforma tributaria tendrá una evolución interesante si cambian los fundamentales del comportamiento macroeconómico. Lo que es cierto es que la incertidumbre sobre el futuro también podrá darnos sorpresas positivas. Nada se encuentra escrito en piedra. Amanecerá y veremos.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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