Germán Umaña Mendoza

Cambio de signo, el nuevo año chino

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 06 de 2014
2014-02-06 12:58 a.m.
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En las cuentas externas de Colombia, la influencia del cambio de signo en el crecimiento de los países desarrollados es determinante y, no nos engañemos, afecta a toda Latinoamérica.

En Estados Unidos, y la tendencia será parecida en la Unión Europea en el inmediato futuro, se acabaron los tiempos de laxitud en la política monetaria, disminuirán los subsidios y apoyos a los sectores financieros y productivos, y aumentarán las tasas de interés.

Son signos de recuperación de sus economías.

Los efectos ya se sienten en las economías emergentes: disminución e incluso salida de los capitales de portafolio de corto plazo hacia economías que consideran más seguras y estables, merma en los flujos de inversión extranjera directa, aumento en la salida de utilidades de las multinacionales afincadas en los países en desarrollo. Todo lo anterior con efectos negativos en la balanza de cuenta corriente.

Sin embargo, y en contraposición, podría generarse ante el incremento de la devaluación un aumento en cantidades y valor de nuestras exportaciones, especialmente las que no pertenecen a la categoría de los commodities, así como una disminución de las importaciones, lo que podría mejorar el comportamiento de la balanza comercial y, en consecuencia, de la de cuenta corriente.

Por su parte, la evolución de las exportaciones de commodities estará marcada por la evolución de las tasas de crecimiento de China, y prácticamente todos los analistas internacionales coinciden en que disminuirá con respecto a años anteriores, lo que implicaría una disminución tanto en valor como en cantidades exportadas.

La pregunta es ¿cuál de los dos aspectos descritos primará? Amanecerá y veremos.

La evolución descrita tendrá efectos sustantivos sobre las tasas de interés, la de inflación y la oferta monetaria.

Parecería que las medidas del Banco Central son predecibles: contracción monetaria, aumento en las tasas de interés, venta de dólares, y todo ello explicado por el aumento de la tasa de inflación y el posible incremento de la salida de capitales de corto plazo.

Para el Gobierno Nacional, los retos en los siguientes aspectos son importantes: control del contrabando y del lavado de activos que, indudablemente, tendrán una tendencia a aumentar; preocupación por el incremento de la deuda externa en pesos, que incrementará su valor en pesos por la devaluación y, por lo tanto, lo hará también el servicio de la deuda.

¿Cuáles serán los efectos en los sectores reales de la economía y en el empleo? El espacio de este artículo no me permite incluir el análisis con propiedad. En consecuencia, se los debo para el artículo de la semana entrante.

Lo cierto es que la economía y su evolución cambió con respecto al comportamiento de los últimos años. Los economistas aún no se quedan sin trabajo.

Germán Umaña Mendoza

Decano de Economía, U. Central

germanumana201@hotmail.com

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