Germán Umaña Mendoza

Ciudad y desarrollo sostenible

Germán Umaña Mendoza
Opinión
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 26 de 2015
2015-03-26 03:47 a.m.
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Uno de los principales elementos del debate alrededor del desarrollo económico es el del papel del Estado y de sus instituciones.

Es objetivo afirmar cómo la orientación de los recursos que administran los gobiernos, ya sean internacionales, nacionales o regionales, puede conducir a priorizar el crecimiento o la evolución de ciertos sectores y a formular e implementar políticas públicas con claros sesgos en favor o no de un cierto tipo de producciones de bienes o servicios, generando círculos virtuosos o viciosos con respecto, por ejemplo, a la evolución del capital conocimiento, la gestión, transferencia, adaptación o innovación tecnológica, el empleo calificado y la incorporación de mayor o menor valor agregado nacional o importado.

De otra parte, el análisis y el debate sobre la necesidad de generar condiciones de competencia, que eviten la práctica de comportamientos que impliquen abuso de posiciones dominantes de mercado, con su consecuente perjuicio a los consumidores, por la generación de beneficios monopólicos, se convierte en fundamental en una sociedad marcada por la inequidad y la desigualdad, y con un coeficiente de Gini que, en nuestro país, se encuentra entre los más altos y vergonzosos del mundo.

Desarrollar propuestas sobre las aglomeraciones de pequeñas y medianas empresas, sus relaciones con los mercados de compras estatales, las grandes compañías, la sustitución de importaciones y la promoción de exportaciones, no solo hacia los mercados externos, sino al fortalecimiento de los flujos de complementación y comercio entre las regiones subnacionales, es fundamental.

La pregunta en sustancia es ¿las políticas públicas realmente pueden contribuir a generar economías a escala, con rendimientos crecientes en amplios sectores de la producción de bienes y servicios, pero en condiciones de competencia que eviten prácticas anticompetitivas, que impidan que los beneficios del crecimiento lleguen a amplios sectores de la población en condiciones de competencia perfecta?

La falacia de la teoría de la competencia perfecta en condiciones estáticas y sin tener en cuenta el pasado y los procesos de acumulación (capital conocimiento, progreso técnico, educación, desarrollo de las capacidades humanas y aprovechamiento de las ventajas comparativas, así como la contribución al desarrollo de ventajas competitivas) hizo crisis en las actuales condiciones de crisis internacional.

Desde la teoría económica es compartida la necesidad de promover acciones de cooperación y complementación económica, productiva, social y ambiental.

El debate, por ejemplo, para la Alcaldía de Bogotá, debería estar centrado en asegurar las condiciones de desarrollo sostenible y no simplemente de crecimiento.

En consecuencia, la estrategia debería orientarse simultáneamente a generar rendimientos crecientes, economías a escala, disminuir los costos medios unitarios, evitar los beneficios monopólicos y promover un círculo virtuoso para incorporar progreso técnico y mejorar las condiciones del capital humano y, por lo tanto, de la educación.

Pero, son temas olvidados por los candidatos, signados por la coyuntura política. ¿Será que consideran que generar propuestas que nos permitan mirar hacia el futuro es irrelevante?

Germán Umaña M.
Decano de Economía, Universidad Central
germanumana201@hotmail.com

 

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